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Cada vez más, los tachirenses están tomando la justicia en sus manos

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Alexandra Ascanio
Prensa OVV-Táchira

Los tachirenses están tomando la justicia en sus manos y las redes sociales se han convertido en el medio de información alternativo para conocer estos sucesos.

Que los civiles sean partícipes de estos acontecimientos, no es un fenómeno totalmente desconocido. No obstante, los comentarios que se hacen a través de estas plataformas virtuales, no solo sacan a relucir las consecuencias de la gradual pérdida de institucionalidad que está viviendo el país, sino que a través de ellas se puede tantear el temperamento de una ciudadanía que se siente desprotegida y está dispuesta a hacer el trabajo de los organismos oficiales.

En la actualidad ya no es ajeno escuchar sobre algún grupo de ciudadanos tomando la justicia en sus manos. El linchamiento es, básicamente, todo acto de ejecución a un sospechoso de un delito, sin el ordinario proceso legal. Pero, ¿qué está sucediendo? ¿Por qué los ciudadanos se ven obligados a recurrir a estas medidas cuando hay autoridades que deben encargarse de esto?

Anna María Rondón, criminóloga e investigadora del Observatorio Venezolano de Violencia Táchira, explica que esta situación se debe a la falta de justicia en nuestro país.

“Los ciudadanos se cansaron de la ineficacia de las instituciones de control social formal. Eso ha hecho que las personas no confíen en las instituciones del Estado que son las encargadas de garantizar la seguridad ciudadana o el orden público. Entonces, el linchamiento, las golpizas a los delincuentes, atraparlos y golpearlos aparece como manifestación de esa desconfianza”.

Según el número de datos válidos recopilados por el OVV Táchira durante el mes de enero, de 36 casos de violencia reportados en la entidad, solo en cinco los familiares de las víctimas realizaron una denuncia a las autoridades, mientras que en un hecho, se intentó aplicar justicia por cuenta propia. En este caso, afirma Rondón, la impunidad juega un papel muy importante. “Cuando hay una impunidad sostenida, el mensaje que se está enviando a la colectividad es de ‘no sanción’ o es de permisividad para cometer un acto, entonces las personas hacen lecturas de que pueden dañar a otras personas sin ser sancionadas”. Asimismo, menciona a los ciudadanos armados como otra posible causa de la situación: 85,3% de los hechos violentos cometidos en el estado durante el primer mes del año involucraron un arma de fuego; finalmente, la percepción del linchamiento como mecanismo de protección y control social podría funcionar también como origen de estos hechos violentos.

En el Táchira, si bien los linchamientos no superan las cifras de robos (con o sin lesión), homicidios por sicariatos y ajuste de cuentas, cada vez es más frecuente escuchar un supuesto linchamiento, sobre todo en redes sociales.

A un ‘me gusta’ de distancia
Publicaciones de ciudadanos atrapando a delincuentes y otros, se pueden localizar en cuentas de la red social Instagram como Táchira Noticias (@TachiraNoticias), una de las más influyentes del Estado por número de seguidores y por haberse convertido desde 2016, en fuente de información de los ciudadanos tachirenses.

Entre enero y marzo del presente año, aquí se reportaron siete presuntos linchamientos: el 20 de marzo, supuestos delincuentes fueron atrapados mientras cometían un atraco en la urbanización Santa Rosa, en la ciudad de San Cristóbal. Los rostros cubiertos de sangre, no solo delataba sus identidades, sino también su juventud. 2 000 Me gusta, para la fecha de redacción de este reportaje.

En otra ocasión, -a mediados de febrero-, un grupo de vecinos de la urbanización Villa San Cristóbal capturó a un joven que, según testigos, en repetidas ocasiones había robado en esa zona residencial. Los vecinos, cansados de la situación atraparon y amarraron al joven, aunque no se puede comprobar que le hayan golpeado. 2 221 Me gusta.

Un tercer caso: dos hombres, acostados en el piso, rodeados por transeúntes, mientras una moto arde en una esquina de una zona comercial muy concurrida en San Cristóbal. La historia detalla que los atraparon robando y “la comunidad no permitió que se llevaran la moto en la que se movilizaban los delincuentes y lograron quemarla”. 3 517 Me gusta.

Carlos Parra, gestor de dicha cuenta considera que el papel de Táchira Noticias es sencillamente “informar lo que está sucediendo en nuestro Estado”, frente a la falta de información en los medios más tradicionales de la región. “Es muy difícil precisar toda la información que nos llega, pero siempre tratamos de verificar con las comunidades. Ya tenemos usuarios que siempre nos reportan (…) Hay cuentas aliadas (…) Entre nosotros vamos conversando y vamos dándole veracidad y confirmando la noticia al momento”, comenta Parra respecto a cómo puede estar seguro de la veracidad de la información que publica.

Termómetro social
Las redes sociales son las ágoras del siglo XXI. En ellas, si se realiza un seguimiento de las conversaciones que se generan entre los usuarios se puede tantear el clima de los ciudadanos y su posición frente a si está bien o mal tomar la justicia en cuenta propia. Al mismo tiempo, cabe preguntarse qué piensa el gestor de contenido de esta cuenta, al respecto al tono que algunas de estas conversaciones puede tomar, que en ocasiones, puede tornarse bastante violento.

“A mí no me preocupa la actitud que pueden tomar algunas de nuestras publicaciones. Lo que más me preocupa es la actitud de nuestra gente. El radicalismo, el que uno tiene la verdad y que alguna otra persona no puede opinar porque sencillamente eso no es así y tengo que atacarlo (…) Cuando atrapan a un ladrón…los insultos que se van generando, pero bueno es normal, es la presión de la gente, llena de rabia porque esos son los mismos (los presuntos delincuentes) que pudieran estar trabajando, pero hoy en día están en las calles cometiendo hurtos, cometiendo cientos de delitos”.

De acuerdo con la psicóloga clínica, Estefanía León, las redes sociales en cuanto al manejo de la información tiene infinitos pro e infinitos contra. Y, entre los aspectos negativos, está el poco control que se tiene del contenido una vez subido a la web. Y, una de las ventajas principales es el anonimato y “por eso, muchas personas se amparan, se cobijan con ese anonimato para hacer y deshacer (…) el anonimato te da cierta capa protectora, cierto escudo protector (…) mucha gente se resguarda en eso, se siente muy protegida y se siente valiente y se siente en la capacidad que no tiene en su vida normal y real”.

Pese a ello, es preocupante lo que, en apariencia parece una inclinación cada vez más positivas y de aprobación hacia estos actos entre pares. Afirma León que es importante tener en cuenta que las redes sociales como, en sí no hay una normativa, un control real de lo que es bueno o no, hay espacio para desinhibirse, donde el usuario puede hacer y deshacer, sin sanción alguna, “y entonces, te encuentras con comentarios, con groserías de a hasta z, con frases que denigran, y detrás de esa frase, detrás de ese comentario, en la gran mayoría de las situaciones hay personas que, en la vida real, ni siquiera matan una mosca”.