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Conductores de Barquisimeto hablan sobre la violencia en transporte público

Prensa OVV Lara

En el marco del estudio Sensibilización y Prevención del Delito en el Transporte Público, que está desarrollando el Observatorio Venezolano de Violencia en sus diferentes sedes a nivel nacional, el equipo coordinador del estado Lara ha realizado en el primer cuatrimestre dos mesas de trabajo con transportistas del estado Lara para analizar la situación del delito en la ciudad de Barquisimeto.

Gracias a los resultados se pudo caracterizar la situación de inseguridad en el transporte público, así como establecer una serie de propuestas, para mejorar la articulación que genere mejores condiciones de seguridad ciudadana.

Las mesas de trabajo se realizaron durante los meses de febrero y abril y posteriormente se entregó un documento con un diagnóstico y propuestas de seguridad para el transporte público en la ciudad metropolitana de Barquisimeto, el cual fue recibido por la Secretaria de Seguridad de la Gobernación del estado Lara y la Policía Municipal de Barquisimeto.

Con respecto al diagnóstico obtenido se trabajaron elementos que caracterizan el delito en el transporte público, es decir problemas que les afectan y principales causas. Con respecto a los hechos delictivos los conductores indican que han aumentado los robos y atracos con armas de fuego, delitos que pueden ocurrir a cualquier hora del día entre 7 de la mañana y las 5 de la tarde , principalmente cuando hay más usuarios.

Desde mediados del año pasado están ocurriendo los atracos colectivos y secuestros a entre la madrugada y la mañana (de 4 a 6 am) cuando van saliendo de los terminales de las líneas de transporte. Esta circunstancia está asociada a que muchas personas que se trasladan a esas horas van a hacer cola en establecimientos comerciales, donde generalmente les exigen pagar en efectivo. Los delincuentes presumen que quienes se transportan a esa hora tienen dinero en efectivo.

Al referirse a los lugares que con mayor frecuencia ocurren delitos en el centro de la capital, los transportistas señalan el oeste, principalmente en la avenida Corpahuaico entre la Carrera 18 y 19, específicamente desde la avenida Vargas hasta la calle 33. Los puntos más peligrosos para el robo y el hurto de pertenencias identifican a la parada de la carrera 19 con calle 25.

Hacia el este de la ciudad son usuales cuando se toma la vía hacia El Ujano, pero allí la modalidad más frecuente es el secuestro de las unidades y usuarios. Los conductores indican que hay poco interés de los usuarios para hacer la denuncia “no hacen nada, no se toman medidas, hay miedo”, dijo uno de los asistentes a las mesas de trabajo.

Otro elemento que facilita la permanente exposición de las unidades de transporte a la delincuencia, es la anarquía que hay en el tránsito en general, es decir, de las líneas de transporte y conductores particulares. Ni por los choferes, ni por los usuarios; respectan las paradas, y muchas de ellas están tomadas por vendedores ambulantes y son áreas de venta de economía informal, obligando a los usuarios a utilizar otros espacios para esperar el transporte.

En el área metropolitana de Barquisimeto viene ocurriendo otra problemática grave, relacionada al creciente número de unidades de transporte sin los permisos otorgados por la Alcaldía. Estos transportes son llamados rapiditos, pero que ahora no son solo carros tipo sedán, sino camionetas tipo Encava que cobran el pasaje por encima de lo estipulado

Los charleros

Una de las realidades características del transporte público metropolitano es la presencia de dos denominados “charleros”, que, según los choferes son aquellos que se montan dentro de las unidades, y “hablan bien y andan bien vestidos y piden dinero”.

Otros que los transportistas consideran que son parte de la economía informal, no son charleros y explican: “Charleros son los que piden, y utilizan las enfermedades de ellos o de un familiar. Hay otros que simplemente colocan la justificación de su desempleo, otros que cantan. Y otros que, amedrentan, diciendo frases como por ejemplo: yo vengo de Uribana, o me dan por las buenas o me dan por las malas, en su mayoría son jóvenes que no superan los 30 años, y en su totalidad son hombres. Esos son los charleros malos los que comenten el delito de amedrentamiento dentro de las unidades, son a ellos los que hay que tratar de castigar”, comentaron los transportistas.

Para el sociólogo Carlos Alberto Meléndez, coordinador de OVV Lara,  aquí se dejan entrever dos realidades. La primera vinculada al desempleo y el subempleo en Venezuela, ante la poca capacidad que tiene el ingreso de convertirse en bienes valiosos para la gente, se reimpulsa la informalidad comercial.

El transporte público es una de los espacios donde las personas construyen su cotidianidad, es decir, un espacio donde la gente pasa parte de su día a día, por ende se ve como idónea para desarrollar la labor comercial informal. Sin embargo el charlero oficial es quien utilizando constructos o fragmentos de realidades, por medio del discurso, que según sus justificaciones vive; pide dinero a los usuarios, ya sea por alguna enfermedad o simplemente por estar desempleado. Pero, y aquí parte de la otra realidad, también está el que comete amedrentamiento para obtener dinero de la gente, ese tipo de charlero es el causa más rechazo en los usuarios ya que al final termina cometiendo actos delictivos.

Propuestas para la Policía

Para los transportistas el abordaje policial, debe ser un trabajo articulado entre los distintos actores involucrados en el tema del transporte público. Entre los planteamientos están: procesos formativos –dirigidos a los operarios de las unidades, en cuanto a mejorar el manejo de las mismas-, campañas educativas para los usuarios, actuación coordinada de organismos de seguridad; particularmente mejorar los puntos de control, la permanencia de la actuación policial en las unidades de transporte público. Los usuarios deben ser más conscientes y más solidarios entre ellos. A veces pasa que las personas observan los hurtos e informan a destiempo.