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Hasta personas de la tercera edad ahora roban comida

Crónica Uno

Por Yohana Marra @yohanamarra 

Caracas. El día que sus dos hijos le pidieron comida y no había nada en la nevera, Jaime —nombre ficticio por medidas de protección— se desesperó. Por eso trató de hurtar carne en el local donde trabaja como parquero, al oeste de Caracas.

El encargado lo sorprendió tratando de esconderse el alimento dentro de su chaleco fluorescente. Entre lágrimas suplicó que no lo despidieran y confesó que había tomado esa actitud porque sus hijos tenían hambre y él no tenía cómo responderles.

Jaime se gana el pan ayudando a estacionar los carros afuera de un comercio y además se resuelve con una que otra propina, pero contó que eso no le alcanza para llevar las tres comidas a su casa y además mantener a los pequeños. Frecuentemente, sus hijos visitan el local donde labora y se quedan sentados con él en la calle, mientras trabaja.

Meses después, en ese mismo local, otro empleado también trató de hurtar comida. Escondió 1 kilo 800 gramos de carne dentro de su bolso, su actitud sospechosa lo delató y uno de los encargados le pidió que abriera el cierre.

Creo que me metieron algo aquí, noto el bolso pesado”, mintió el hombre antes de descubrir la carne en sus pertenencias.
Casos como estos abundan en los comercios, sobre todo en los que venden alimentos, desde que se agudizó la crisis económica en 2013 y ha golpeado el bolsillo de los venezolanos.

Una mañana subí a la cocina de la panadería y encontré a uno de los empleados comiéndose una canilla con jamón, queso, huevo y hasta plátano. Me dijo que en su casa no comía bien y por eso se preparaba eso a escondida de los jefes”, comentó un comerciante, quien pidió reservar su nombre por seguridad.

Según el informe anual de 2016 del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) apareció el delito por hambre. Anteriormente, los delincuentes eran motivados por la búsqueda del lujo, como zapatos de marca o un celular de gama alta. Pero el año pasado incrementaron los saqueos, los robos colectivos a comercios y a los transportes de alimentos.

Además los investigadores notaron que muchos de los que cometían este delito no eran delincuentes comunes, sino padres de familia que de camino a su casa, por ejemplo, veían la oportunidad de sustraer algún alimento.

Esta modalidad empeoró en lo que va de 2017. El pasado septiembre, un joven de entre 18 y 22 años escaló hasta el piso 8 de un edificio, ubicado entre la avenida Andrés Bello y la avenida Buenos Aires, para robar comida.

Compras
El sociólogo Roberto Briceño León explicó que en las colas para comprar alimentos hay episodios de violencia. Y recordó que hace poco una señora fue agredida con un arma blanca, en El Valle, para robarle dos kilos de arroz y un kilo de harina de maíz precocida. “La señora hizo cuatro horas de cola que perdió y el delincuente se evitó esas cuatro horas”.

El sociólogo Roberto Briceño León, director del OVV, explicó que este año hay escasez y hambre. Muchos delincuentes que roban un artículo con la intención de venderlo para comprar comida luego no la encuentran.

“Hemos encontrado el individuo que no es delincuente —jóvenes o ancianos— pero hurta por necesidad y la otra vertiente es la del individuo que sí es delincuente y que roba pero ya no son celulares sino comida”, añadió.

Supermercados preocupados ante robos diarios

Aunque la mayoría de los individuos que comenten estos delitos son jóvenes y adultos contemporáneos, también han encontrado casos en los cuales están involucradas personas de la tercera edad.

Hay señoras mayores que van a comprar al mercado pero durante su permanencia meten cosas en las bolsas y se las llevan sin pagarlas. Es la necesidad, puede que agarren dos pimentones porque no tienen ese dinero”, sostuvo Briceño León.

Fuentes del sector privado indicaron que en varios supermercados han atrapado entre siete u ocho personas robando antes de las 10:00 a. m. Señalaron que el delito ha incrementado y les resulta preocupante, pues pese a que denuncian a los cuerpos de seguridad los involucrados quedan en libertad horas después. “Ahora todos roban, jóvenes, adultos y muchos ancianos”.

Incluso varias cadenas de supermercados han modificado la posición de su mercancía para evitar los hurtos. Artículos de primera necesidad o los que son fáciles de esconder entre la ropa, como enlatados o sopas de sobre, ahora se encuentran tras un mostrador custodiado por empleados y en algunos deben cancelarse en ese mismo sitio.

Briceño León explicó que hay delincuentes que roban y con eso intentan comprar comida pero no la encuentran por la escasez
“De un tiempo para acá revisan las carteras entrando y saliendo del supermercado, es hasta incómodo pero entiendo que es porque están robando muchísimo la comida”, señaló una cliente.

El sociólogo Briceño León sostuvo que en las investigaciones del OVV encontraron casos de personas que comen dentro del supermercado y, posteriormente, dejan las bolsas del producto tiradas en los estantes. “Eso es por hambre”.

De acuerdo con datos de la Encuesta sobre Condiciones de Vida de 2016, en al menos 93,3 % hogares no alcanzan los ingresos para comprar alimentos.

Robo de comida en operativos policiales

El 4 de octubre, cuando asesinaron a Yeison Javier Arguinzones, de 17 años, también robaron pertenencias en la vivienda, incluyendo alimentos. Sus familiares denunciaron que funcionarios de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) lo ajusticiaron y luego dijeron que el adolescente se había enfrentado con ellos.

La víctima vivía en el barrio Los Alpes de El Cementerio. De su casa se llevaron televisores, pañales, celulares y comida. Estas denuncias se reciben casi a diario en la morgue de Bello Monte, donde los parientes aseguran que los uniformados se llevan los alimentos que guardan tanto en la nevera como en la despensa.

Se llevaron toda la comida, hasta unos pollos congelados que tenía mi hijo”, soltó el padre de otro joven ajusticiado en Fuerte Tiuna el pasado octubre.

Briceño León destacó que el hurto de comida durante los operativos policiales es otra de las vertientes que aumentó de manera alarmante durante este año.

Planteles han sido visitados por delincuentes que hurtan todo el alimento de la población escolar

“Es una necesidad que también se ve en los cuerpos policiales porque a ellos no les llega suficiente comida. Hay una práctica depredadora por parte de los funcionarios”, dijo.

Los planteles educativos también se han convertido en víctimas, ya que grupos de personas ingresan a robar y se llevan la comida. Datos de Cecodap, organización que defiende los derechos humanos de los niños y adolescentes, documentó que en 2016 incrementaron 44 % los casos de violencia escolar al pasar de 1671 en 2015, a 2403.

La mayoría de los casos (25 %) estuvieron referidos al robo de escuelas, con aproximadamente 600 víctimas.