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La educación de niños y adolescentes larenses está en riesgo por hurtos a planteles

La U.E.E Ezequiel Zamora, al norte de Barquisimeto, fue hurtada más de cinco ocasiones

Jesús Alí Oviedo
Prensa OVV  Lara

Las instituciones educativas y los centros de salud, respetadas aun en las confrontaciones bélicas más cruentas, son continuamente blanco de robos y asaltos en el estado Lara.

En los últimos tres meses al menos 41 centros de educación inicial, primaria y secundaria fueron hurtados en la entidad. El Sindicato Venezolano de Maestros del Estado Lara (Sinvemal) calculó que al menos 30 recintos educativos sufrieron los embates del hampa durante las vacaciones escolares de agosto

Incluso, luego del inicio del año escolar en curso (2017-2018), el 18 de septiembre, siete planteles resultaron violentados y hurtados, de acuerdo a la información publicada por el diario La Prensa de Lara. Octubre no fue la excepción, según lo reseñado por los medios de comunicación locales, la delincuencia despojó de sus bienes a cuatro planteles.

La situación es crítica e insostenible, según afirmó el profesor Luis Arroyo, presidente del Colegio de Profesores del Estado Lara, quien explicó que “los malhechores han desvalijado algunas escuelas y liceos de la entidad de la forma más inescrupulosa. Las instituciones educativas son ahora el nuevo blanco”. Añadió que las consecuencias de estos actos delictivos las sufren los estudiantes porque se presentan retrasos y fallas en el cumplimiento de las actividades académicas y administrativas.

Los bienes que más han sido extraído de estas instituciones por los criminales son cables eléctricos y telefónicos, bombas de agua, aires acondicionados, computadoras, insumos de laboratorio, papelería, útiles escolares, bombonas de gas y filtros de agua potable, dejando a los recintos educativos sin servicios básicos ni las condiciones adecuadas para que en ellos se desarrolle de manera eficaz el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En la Unidad Educativa Estadal Ezequiel Zamora, en la parroquia Unión al norte de Barquisimeto (capital del estado), los infractores ingresaron más de cinco veces durante la temporada vacacional y tras el saqueo, como cataloga Arroyo estos sucesos, la institución se quedó sin los servicios de electricidad, agua y comedor. De hecho, las autoridades de esta escuela señalaron que el año escolar lo iniciaron con dos semanas retraso, según el calendario escolar, porque los profesores y el personal obrero tuvieron que reparar y ordenar el recinto. Ahora imparten clases sólo medio turno por la carencia de agua y electricidad, servicios que a comienzos de noviembre no habían sido restituidos, destacó la subdirectora Marisela López.

Arroyo considera que la ausencia de personal de seguridad y de funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado en las escuelas y liceos, así como la desatención de los sucesos por parte de las autoridades del Ministerio de Educación influye para que se continúen los hechos delictivos. Mirna Víes, durante su gestión como directora de la Zona Educativa, reconoció en septiembre que 10 instituciones resultaron hurtadas durante el período de las vacaciones.

Víes ha informado en reiteradas ocasiones que los Cuadrantes de Paz, conformados por cuerpos de seguridad del Estado, líderes comunitarios y voceros de los consejos comunales, están a cargo de la seguridad de las escuelas. Sin embargo los delincuentes siguen incursionando en los centros educativos. Los Cuadrantes de Paz, plan lanzado en enero, es uno de más de 20 programas que ha impulsado el Ministerio del de Relaciones Interiores, Justicia y Paz contra la violencia.

Para el sociólogo Carlos Meléndez, coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia Lara (OVV Lara) “es un error transferirle competencias de seguridad a las comunidades porque hay componentes que solo pueden ser puestos en práctica por quienes detentan el uso de las armas de manera legítima: los organismos del Estado”. Y explica que los pobladores se exponen a altos niveles de vulnerabilidad, sobre todo en una sociedad con altos niveles de impunidad y en donde los grupos criminales organizados van tomando más espacios.

De acuerdo a estos hechos, los hurtos a las instituciones son actos vandálicos preocupantes puesto que los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en edad escolar son los más perjudicados porque sufren en su cotidianidad las consecuencias de la acción delincuencial.

El Ambulatorio Dr. Ramón Gualdrón, en el centro de Barquisimeto, ha sido hurtado durante dos ocasiones en lo que va de año

Centros de salud también son un blanco

Al menos cuatro ambulatorios en Barquisimeto, capital del estado, han sido hurtados en lo que va de año. Uno de los casos es el Centro Asistencial de Cerro Gordo, un sector popular al norte de la ciudad que 11 veces ha sido desvalijado por delincuentes, según informaron los residentes del sector. Desde aires acondicionados, motores de neveras, cables eléctricos, insumos médicos y hasta medicinas fueron sustraídos del ambulatorio.

El Hospital Universitario Dr. Luis Gómez López, al este de la ciudad, también sufrió los embates de la delincuencia en dos ocasiones. Los centros médicos primarios de zonas populares son los más vulnerables ante la ausencia de patrullaje de los cuerpos de seguridad durante las horas nocturnas, por lo que los usuarios son los más perjudicados al momento de requerir atención médica.