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La violencia asedia a los más chamos

2001

Katherine Abreu

No son pocos los motivos que se tienen para conmemorar cada 19 de noviembre el Día Mundial para la Prevención del Abuso contra los niños, niñas y adolescentes. Especialista integrantes de organizaciones venezolanas que velan por la protección de los menores, han determinado que cada año aumentan en el país los casos de violencia hacia este sector de la población.

Precisaron que además de las cifras que son elevadas, hay un incremento considerable sobre la agresividad y la frecuencia de abusos contra los chamos. Este fenómeno es un problema que diariamente afecta a cientos niños en América Latina y el Caribe.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) registró que en la mayoría de los casos los niños son objeto de una combinación de castigos físicos y agresiones psicológicas.

En un informe titulado “Ocultos a plena luz” publicado en 2015, la Unicef precisó que estas formas de castigo afectan al 17% de los niños en 58 países. En otros 23 países, la aplicación de castigos físicos severos está generalizada, con más de uno de cada cinco niños afectados.

En el caso de nuestro país, la organización sin fines de lucro Observatorio Venezolano de la Salud (OVV) señaló que en 2016 se contabilizaron 2.700 casos de violencia en cualquiera de sus manifestaciones contra menores. Por otra parte, en el informe “Somos Noticias” de 2016 que presentó del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), registró para ese año un total de 1.151 homicidios, es decir, que 96 niños en promedio fallecieron mensualmente el año pasado en hechos violentos.

Alertan alza de cifras. Los especialistas insisten en que las cifras de violencia pueden alcanzar niveles alarmantes y consideran que si el Estado empezará a visualizar esas cifras sobre el impacto de la mortalidad infantil buscaría las alternativas para revertir la situación en el país.

El coordinador del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), Carlos Traprani, señaló que las cifras seguirán en incremento por el contexto de la crisis. “A través de las tendencias mundiales y de otros países indican que en estos períodos las cifras de violencia se elevan significativamente”, aseveró.

La coordinadora del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), Gloria Perdomo, indicó que es evidente el incremento de la violencia en el país y que se ha diversificado la manera de ser agresivos con los niños. “Jamás en la historia de Venezuela se había visto el maltrato a un niño por intentar agarrar comida de la nevera”, destacó.

Oscar Misle, psicoterapeuta, detalló que los datos elevarán sus índices mientras las personas no tengan lo elemental para el sustento familiar.

“En la época de diciembre es donde más se pueden intensificar los casos de violencia, son las fechas de regalos, comidas y algunos gustos que muchas familias no se van a poder dar este año, y eso se va haber representado”, detalló.

Sin seguimiento legal. La Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna) contempla en su articulado el derecho a la integridad personal sea física, mental y moral de los infantes.

Sin embargo, algunos especialistas indican que la Lopnna se ha convertido en una herramienta sin posibilidad de uso verdadero en la práctica.

El experto psicólogo infantil Oscar Misle detalló que las herramientas de la Lopnna deben tener una aplicabilidad dentro de los sistemas que son garantes en la protección de los niños. “Tenemos la Lopnna que te facilita todos los recursos prácticos a donde debe acudir la persona, pero cuando estas acuden y dictan las medidas las mismas quedan sin aplicación”, aseguró.

Detalló que los órganos del Estado deben de dar la respuesta constante e inmediata a través de programas familiares que permitan el apoyo socioemocional a la familia. “No hay por ahora la cantidad que se requiere ni los instrumentos necesarios para atender al público”, dijo.

Ineficiencia. Los expertos enfatizaron que pese las propuestas que anuncian sobre programas de educación, no se están aplicando debido a que el Estado ha decidido abandonar la protección de los niños que son los más vulnerables de la población.

Trapani explicó que el Estado mantiene una negación del problema y persiste en esa postura, “lo cual que afecta principalmente a los niños, porque lejos de solucionarlo el problema se va agravar. No debemos subestimar los problemas ni minimizarlo”, dijo.

El también psicoterapeuta, Misle asegura que existe una crisis institucional, es un sistema de protección que no tiene capacidad ni los servicios y carecen de programas efectivos. “El sistema nacional de protección tiene a su vez a los consejos municipales de protección, si estos organismos establecidos por el Estado no tienen los programas, no se va solventar el problema”, expresó.

La trabajadora social, Perdomo, cuestionó que los consejos de protección no lleven una data detallada sobre la cantidad de casos de violencia infantil en el país. “Las autoridades de los consejos y las defensorías están obligadas a documentar lo que está ocurriendo, determinar cada una de las variables según el caso”, explicó.

Frustración. Los representantes de las ONG explicaron que tanto la convivencia familiar como escolar no tienen la capacidad de autorregular sus emociones frente a situaciones de agresión, sin embargo, ante la precariedad económica y social se hace difícil en los adultos nivelar las tensiones.

Indicaron que la respuesta ante un comportamiento tiene que ver con las frustraciones, las ansiedades y que lo niños están “pagando los platos ratos”. Misle explicó que los padres están cansados, agobiados y frustrados tras no lograra satisfacer las necesidades básicas.

Recomiendan a los padres, ante un hecho de violencia, que identifique el problema, acuda a instancias de protección sea Defensoría del niño o Ministerio Público, para que los jóvenes sean atendidos.

Hicieron un llamado a que el Estado priorice el resguardo al núcleo más primario de la familia.

Insistieron en que los programas para crear campañas permanente y preventivas, con la inversión necesaria y el personal calificado en las áreas.

El dato.

2 mil 700 niños, niñas y adolescentes fallacieron productos a muertes violentas en todo el páis para el 2016 según datos ofrecidos por la coordinadora del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), Gloria Perdomo.