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La violencia no cede espacios en Mérida

Prensa OVV Mérida

En su acostumbrada exposición del monitoreo mensual sobre la violencia registrada en el estado Mérida, el profesor de la Universidad de Los Andes y coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia, Mérida (OVV Mérida), Freddy Crespo, expresó que en lo que va de año se han registrado 171 homicidios en la entidad andina.

“Julio y agosto pueden considerarse los meses más violentos en lo que va de año. Con 26 y 24 homicidios, más 12 y 10 tentativas de homicidios, respectivamente, cerraron ambos meses en el estado. En septiembre, por su parte, se registraron 14 homicidios, 10 tentativas de homicidios y 7 robos que incluyeron también lesiones personales”, enfatizó el investigador.

Esta información deriva del monitoreo de los sucesos registrados en prensa que el OVV Mérida realiza como actividad de investigación. Según los resultados de este registro, apuntó Crespo, el homicidio es el delito con mayor reseña en lo que va de año, con 49% de los delitos registrados, seguido de la tentativa de homicidio (29%) el robo con lesión (19%) y otros delitos (2%).

El municipio Libertador es donde ocurren mayor cantidad de delitos. Llama la atención la distribución geográfica ya que hay constantes reportes de homicidios en municipios pequeños y con bajas tasas poblacionales, como Obispos Ramos de Lora y Tulio Febres Cordero.

La cifra que no se reseña

Durante los meses de agosto y septiembre en el estado Mérida se han experimentado averías constantes en los servicios de telefonía e internet, televisión por cable y problemas en los puntos de venta, entre otras fallas vinculadas a servicios de telecomunicaciones. Esto se ha debido principalmente al robo del cableado que sirve para prestar estos servicios. Zonas completas de Mérida en estos momentos están incomunicadas en cuanto a telefonía e internet, debido al robo de la fibra óptica y de los cables de cobre, bronce, entre otros, con los que estos servicios se hacen posible.

Pero la situación no queda únicamente allí, reseñó Crespo. Las estatuas de las plazas, las letras de bronce con las que se les daba nomenclatura a las facultades y escuelas de la Universidad de Los Andes, las placas de cobre y bronce que le daban mérito a la catedral merideña, las placas de este mismo material en los cementerios, casas, parques, entre otros, han desaparecido de la vista de los merideños.

“La rapiña delictiva ha llegado al punto que este tipo de material sea objeto de valor apreciable para los delincuentes, quienes, según lo ha detectado el OVV Mérida, trafican con este tipo de material en la frontera con Colombia, en donde el precio por el cobre o el bronce es bastante alto”, apuntó Crespo. “Este tipo de delito no se reseña en prensa, salvo el escándalo de la sustracción de alguna estatua emblemática, ni tampoco se registra, efectivamente, en la estadística policial, pues como no hay víctimas concretas que lo denuncien, sencillamente, pasa a ser un suceso más en el comentario popular”.

No obstante, el significado social de estos hechos es abrumador. Según Crespo, ante la crítica situación económica que se vive, el delincuente busca expandir sus espacios de alcances y ganancias, pues con la ejecución de un delito interpersonal, con una víctima que también sufre los embates económicos, el resultado de la ejecución del acto delictivo no está resultando tan oneroso para el delincuente. Sobre este tema, adelantó Crespo, el OVV Mérida realiza investigaciones con mayor detalle.

La violencia tan lejos y tan cerca

Como nota final y a modo de reflexión, el profesor Crespo comentó una anécdota que experimentó el lunes 02 de octubre. Refirió que ese día había programado una reunión con varios tesistas de la carrera de Criminología. Llegada la hora de la reunión una de las estudiantes programadas le llamó para informarle que no podría asistir a la sesión de asesoría pautada. La razón: su pareja fue víctima de homicidio. Le dispararon el 28 de septiembre para robarlo y murió el 01 de octubre.

“El llanto de esa estudiante me recordó que el homicidio es más que una muerte numéricamente registrada en las anotaciones que como investigador llevo en mi computadora. Recordé que el homicidio es más que un número, un registro en prensa o un caso de connotación particular que se acumula para un análisis a final de año. Es, aquello latente, pues en tal latencia hay una vida con vínculos, con efectos sobre otras personas y efectos sobre la sociedad en general. Una vida que se pierde gracias a los defectos de esa misma sociedad en general.” reflexionó el investigador.

“Oyendo el llanto pensaba que en medio una campaña electoral no había leído ninguna propuesta concreta sobre el tema de la violencia y la inseguridad en Mérida. Solo promesas. Las mismas de hace cinco años. La misma demagogia de unos y otros, sobre un dolor que es personalmente ajeno, pero cuyo alcance social es incalculable. Desde el OVV Mérida, reiteramos, nuevamente, nuestro llamado de atención a las autoridades municipales y regionales para que se aboquen a atender la situación de violencia e inseguridad ciudadana en la entidad”, concluyó Crespo.