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Lara: Las armas de fuego continúan siendo los instrumentos preferidos del hampa

Momentos en que funcionarios del Sebin retiran granada de la vivienda. Quíbor municipio Jiménez.

Prensa OVV Lara

En el primer trimestre de 2017 se cometieron en Lara 229 homicidios, 16 más que en el mismo período del año anterior. Sin embargo, entre enero y marzo hubo un descenso en el número de homicidios, pues mientras que en el primer mes del año ocurrieron 91 (24 más que el año anterior), en febrero 71, apenas 2 por encima del segundo mes en 2016 y en marzo 67 homicidios, 10 menos que en el tercer mes del año pasado, determinó el análisis de la prensa realizado por el Observatorio Venezolano de Violencia Lara.

Otras de las características resaltantes del delito este año en Lara es el uso masivo de las armas de fuego, involucradas en casi 90% de los homicidios. Muchas de las muertes ocurrieron en enfrentamientos entre fuerzas de seguridad del estado y presuntos delincuentes, donde ambos sectores resultaron igualmente víctimas fatales.

Uno de estos casos se presentó el 16 de marzo cuando a un comisario del CICPC le dispararon en un intento de robo en una panadería ubicada en la ciudad de Cabudare del municipio Palavecino. También en ese mismo mes ocurrieron dos casos donde los delincuentes, en su intento de robar a funcionarios, terminaron muerto o herido.
Otro hecho que revela el recrudecimiento del delito y el uso indiscriminado de armamento de guerra ocurrió marzo, cuando una granada fragmentaria DM-82, fue lanzada contra una vivienda en la ciudad de Quíbor, municipio Jiménez. No causó daños debido a que el sistema, a pesar de haberse activado, no funcionó.

Balas frías acaban con el sueño de los niños en Lara
Según OVV Lara resultan alarmantes las muertes de personas que estando en sus viviendas son víctimas de las llamadas balas frías, producto de los distintos enfrentamientos que ocurren en el estado. En el trimestre estudiado se registraron dos muertes violentas por la misma causa, las cuales tienen en común que las víctimas son niños y adolescentes, que viven en sectores populares.

Uno de los casos es el de una niña que habitaba en Cabudare y mientras dormía una bala la impactó el rostro; sus familiares la llevaron inmediatamente al ambulatorio de la ciudad y allí rápidamente los médicos decidieron enviarla al Hospital Pediátrico de Barquisimeto. Sin embargo, el alto costo del servicio de ambulancia, retardó el traslado debido a que sus familiares son de escasos recursos; la niña falleció posteriormente en cuidados intensivos. El otro caso sucedió en el sector El Ujano, al noreste de Barquisimeto, donde un niño de 2 años fue impactado por un proyectil que cayó en la vivienda; al ser llevado al Hospital Pediátrico fue atendido inmediatamente, pero el esfuerzo de las intervenciones no fueron suficientes para garantizar la consecución de su vida.

Funcionarios víctimas y victimarios
El sociólogo Carlos Alberto Meléndez, coordinador del OVV Lara, explica que una de las causas generadoras de la letalidad del delito, es la utilización de las armas de fuego. “En Venezuela, durante los últimos 15 años hemos visto como se ha masificado el uso del arma de fuego, gracias a una política que se gestó en los primeros años de gobierno del expresidente Chávez, que tuvo como objetivo central crear mecanismos de seguridad política en los sectores populares del país”.

La masificación del arma de fuego reproduce los homicidios porque permite mayores posibilidades de que el suceso sea mortal, explicó Meléndez mientras resaltó la presencia de cuerpos de seguridad del estado como causantes y también víctimas de la situación. Victimas porque también son blanco de los delincuentes porque “observamos como los atracos y asesinatos a los funcionarios policiales se hacen más comunes, gracias al interés por las armas de fuego que los mismos portan”. Y causante, por la comercialización entre funcionarios y pandillas y bandas en los sectores populares, de municiones, armas y demás artículos de seguridad.

Cada día, aumenta la incorporación de los policías en el mundo delincuencial, “ellos también salen a atracar, y en muchos casos son aprehendidos o asesinados por sus mismos colegas”. Concluye el también profesor de la UCLA, que estos hechos revelan en general, “la complejización de la situación ante la creciente impunidad y el deterioro de las condiciones socioeconómicas del funcionario policial”.