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Larenses hablan sobre la violencia política ocurrida durante 2017

Prensa Ovv Lara

El Observatorio Venezolano de Violencia Lara (OVV Lara) desarrolló un estudio cualitativo sobre violencia política en  Venezuela, con larenses pertenecientes a diversas tendencias políticas, con el objetivo de analizar la situación de  violencia vivida en 2017, en especial los hechos relacionados con las protestas ocurridas entre abril y agosto en las  ciudades de Barquisimeto y Cabudare.

Cuatro grupos focales permitieron conocer las perspectivas que tenían los participantes en ese momento sobre la violencia,  sus experiencias durante las manifestaciones y cómo analizaron estos hechos en función de la vertiente política que apoyan.

La primera sesión fue con simpatizantes del oficialismo, luego le correspondió a quienes se inclinan por la oposición,  después a aquellos que no se sienten identificados con ninguna tendencia -los denominados “ni-ni”-, y un cuarto grupo con  jóvenes que estuvieron directamente involucrados en protestas.

Las concepciones de la violencia
Los participantes de los grupos focales expresaron sus concepciones sobre la violencia y coincidieron en la definición de  ésta. Como punto de partida, un integrante del grupo oficialista señaló que es “cualquier acto que afecte a un individuo  mental o físicamente”, mientras que otro del grupo “ni-ni” afirmó que “es cualquier acción u omisión que de alguna manera  afecta negativamente tu integridad física y personal, y que lógicamente vulnera tus derechos”. Este último especificó que  implica la violación a derechos fundamentales, entre éstos el derecho a vida, la paz y la justicia.

También se les preguntó sobre los tipos de violencia que conocían y todos los grupos hicieron referencia a la física,  emocional, verbal y psicológica, además que ubicaron este fenómeno en planos como el delincuencial, doméstico, sexual,  familiar y escolar. En este punto, una de las integrantes del grupo “ni-ni” consideró que en Venezuela existe “violencia  ideológica”, puesto que los funcionarios del gobierno a través de sus discursos “están inculcando una ideología en la mente  de la gente que no es sana”.

Las experiencias vividas durante las protestas
Los participantes de estos grupos vivieron las protestas ocurridas entre abril y agosto desde distintos ángulos, en esto  influyó el lugar de residencia, la ocupación y la decisión de involucrarse o no. Uno de los temas que destacó en los grupos  focales opositor, oficialista y “ni-ni” fue el deficiente funcionamiento del servicio de transporte público durante esos  meses, ocasionado por el cierre de avenidas y calles, tanto principales como alternas.

En el caso del grupo oficialista, una participante mencionó que observó manifestaciones en Cabudare, ya que trabaja en esa
ciudad, y acotó que “nos bajaban de los rutas los mismos que trancaban las calles”. Otra joven indicó que ella estudiaba en
la Universidad Fermín Toro, ubicada en Las Trinitarias (al este de la ciudad), y se le dificultó asistir a clases dados los  hechos violentos que sucedieron en dicha zona.

Del grupo focal opositor sólo dos personas se involucraron en las acciones de calle. Una de ellas manifestó que se sumó a
un trancazo al oeste de Barquisimeto, que consistió en cerrar la vía pública y quemar cauchos, y agregó que no se produjo
ningún enfrentamiento entre ciudadanos, ni con funcionarios de seguridad del Estado. “La Guardia solo pasaba y nos miraba”,
comentó. El otro participante relató que la dinámica de su universidad, ubicada en Cabudare, lo motivó a incorporarse a
protestas en las adyacencias de ésta; añadió, además, que al tener que atravesar esta ciudad para devolverse a su casa  escuchó detonaciones, observó cómo en las urbanizaciones cerradas armaron barricadas para evitar que los funcionarios  militares entrasen -entre ellas, Villa Roca- y corrió en reiteradas ocasiones para no quedar atrapado en una “guarimba” o  ser apresado. Al respecto, señaló que: “la Guardia creía que cualquier chamo que andaba en la calle estaba ‘guarimbeando’”.

Una de las participantes del grupo “ni-ni” contó que trabaja en una de las urbanizaciones adyacentes a La Ribereña, que  desde el inicio hasta el final de las manifestaciones percibió de cerca su desarrollo, y relató que caminó y corrió largas  distancias durante esos días y que en ocasiones quedó atrapada junto a otras personas en dicha avenida. “No podíamos  caminar ni para adelante ni para atrás”, expresó, y destacó que en una ocasión una bomba molotov le cayó cerca, pero no  sufrió ninguna afección física, que a las casas entraba el gas lacrimógeno y que las detonaciones se escuchaban a diario.
Aunado a ello, esta participante contó que los jóvenes que estaban inmersos en las manifestaciones residían en la misma  urbanización, que estaban organizados porque construyeron sus escudos y máscaras, e idearon modos de avisar el momento en  el cual iniciarían las acciones diarias, entre éstas, lanzar cohetes. Asimismo, describió, con tristeza, que estos  protestantes cortaban los árboles de la avenida, empleando camionetas para arrancarlos. En torno a su bienestar emocional,  dijo: “uno se exponía por la necesidad de salir a trabajar… fue fuerte, fuerte… hubo momentos de desesperación… saber que  eran tantos muertos”.

También en el grupo “ni-ni” una de sus integrantes describió su participación, pero en su caso fue en manifestaciones  creativas y pacíficas promovidas en Barquisimeto por el movimiento estudiantil universitario. Recalcó que asistió a muchas  de estas acciones de calle que fueron tranquilas y en orden.

La actuación de la delincuencia común durante las protestas
Entre estos casos, una participante del grupo “ni-ni” expuso que durante las protestas hubo habitantes del oeste de  Barquisimeto que se motivaron a manifestar, una situación que ocurrió por primera vez en esta zona porque anteriormente no  se habían efectuado acciones de calle en contra del gobierno, pero a la par salieron delincuentes comunes a aprovecharse de  la coyuntura.

En este sentido, ella precisó que en la intercomunal Barquisimeto-Quíbor (avenida Florencio Jiménez) les lanzaban objetos a
los camiones de carga para saquearlos y se enteró que un chofer falleció al ser impactado con una piedra; el otro caso del  cual tuvo conocimiento fue el asalto a un bus que viajaba al estado Zulia en horas de la noche, en el cual los malhechores  detuvieron la unidad, bajaron a los pasajeros y les robaron sus pertenencias.

Otro de los entrevistados refirió que había adolescentes que aparentaban tener entre 15 y 16 años, que trancaban calles en
Barquisimeto para pedir dinero a los transeúntes. “De verdad a esos chamos no parecía que les interesaba el gobierno,  querían plata”, sentenció.

Frases como “hay unos que protestaban y otros que se aprovechaban para delinquir” y “… ésos eran delincuentes que se  aprovechaban de las personas y les sacaban dinero”, fueron mencionadas por participantes de distintas tendencias políticas  cuando se abordó este punto.

Los saqueos: ¿hambre o vandalismo?
Los reportes de saqueos en zonas céntricas o populares de Barquisimeto fue uno de los temas que preocupó a la población.
Dos de los relatos del grupo de tendencia opositora estuvieron enfocados en el saqueo a un supermercado perteneciente a  comerciantes de origen asiático ubicado en la avenida Fuerzas Armadas con calle 57 (centro-oeste de Barquisimeto). Una de
las personas narró que la llamaron en el instante que había comenzado el saqueo, se acercó al lugar y observó cómo los
vecinos sacaban del recinto los alimentos; agregó que al día siguiente funcionarios de cuerpos de seguridad efectuaron
inspecciones en algunas viviendas y se llevaron personas detenidas. Otro participante que también reside cerca del lugar,  añadió que veía pasar a quienes saquearon con cajas o carritos “full” de comida.

Las opiniones de los opositores sobre las razones del saqueo estuvieron divididas. Uno de ellos señaló que la causa era  para obtener comida y otros afirmaban que era para revender. Un participante indicó que quienes saquearon para revender los
alimentos lo hicieron por vandalismo e incluso alguien afirmó que quien saqueó para vender también cometió un acto
vandálico.

Cabe destacar, que los participantes del grupo focal oficialista también hicieron referencia a este mismo saqueo.

La actuación de “los colectivos”
En el grupo opositor destacaron que en puntos de la ciudad, como en el centro, observaron la presencia de estos grupos  denominados “colectivos”; una participante los definió como aquellos que llegaban agrediendo cuando se estaba manifestando  en contra del gobierno, con el fin de que los protestantes se disiparan. Otra persona agregó que desde el oficialismo les  denominaron “los defensores de la revolución”.

Una de las entrevistadas especificó que: “andaban armados en camionetas del gobierno, de PDVSA, de ésas sin cabina, y atrás
iban un poco de muchachos vestidos de rojos… atrás de ellos otros en moto y más atrás un poco de policías”. Otra  participante agregó que iban con lentes oscuros, bandanas e incluso algunos se tapaban el rostro con capuchas.

En este sentido, otra integrante del grupo opositor señaló que desde el oficialismo se aseveró que “los colectivos” fueron  ciudadanos que se dedicaron a despejar las vías públicas para permitir el paso y ella afirmó que eso no era cierto porque a  través de videos en redes sociales se observó que estaban agrediendo, lo que generó más violencia.

La actuación de los funcionarios de los organismos de seguridad del Estado
El papel de los integrantes de los cuerpos de seguridad del Estado fue uno de los temas más reseñados por la prensa local.

Durante esos meses se discutió si su actuación iba de acuerdo a la ley, si se encontraban siguiendo órdenes de sus  superiores o si respondían a la dinámica de las protestas.

“La Guardia actuó con violencia, llegaban golpeando, y los protestantes respondían con lo que tenían: piedras y botellas”,
fue el comentario de una de las participantes del grupo opositor al referirse al desempeño de los funcionarios militares.

Otro joven de dicho grupo comentó el caso de un compañero de la universidad que sólo pasaba por una protesta y que cuando
llegó la Guardia Nacional él no corrió y fue capturado y violentado físicamente.

“Mala”, fue la calificación que empleó una participante del grupo oficialista al respecto. Otro integrante de este grupo  afirmó que un problema de violencia no puede solventarse con más violencia, puesto que sólo la incrementa.

El asesinato de un joven en la urbanización El Obelisco (oeste de Barquisimeto) fue comentado por un participante del grupo  oficialista. Destacó que él se enteró que la víctima salió de su casa en carro y se le dificultó pasar una de las calles,  por lo que habló con los guardias para intentar resolver pero según el relato un funcionario lo empujó y le disparó.

Una participante del grupo “ni-ni” resaltó que los Guardias Nacionales tenían el papel de controlar el orden público, pero
ejercieron el rol de verdugos; otra persona añadió que si los órganos que se encargan de resguardar tus derechos te  violentan, hay un factor político implícito.

La historia desde adentro: las versiones de jóvenes que estuvieron involucrados directamente en protestas violentas

El relato sobre lo ocurrido en las protestas violentas contado por quienes la vivieron desde lo interno tiene otras  aristas. En primer momento destacaron que la violencia política se produce cuando los gobernantes arremeten en contra de  aquellos ciudadanos que políticamente tienen ideas opuestas a las suyas, por ende, optan por restringir las libertades  políticas. En relación, uno de ellos expresó: “hay quienes quieren imponerse a la fuerza, imparten miedo para seguir con  sus ideales”.

Sobre el inicio de las protestas precisaron que: “se despertó la chispa en la gente cuando el Tribunal Supremo de Justicia  quiso hacer desastre y se metió con la Asamblea Nacional”. A su vez, afirmaron que “el mismo odio que inculcó el gobierno  hizo que estallara”.

Asimismo, especificaron que luego de que iniciaron las protestas los niveles de violencia de los funcionarios de los  organismos de seguridad fueron en aumento. Acotaron que en principio hacían barricadas y usaban piedras, pero los Guardias  Nacionales comenzaron a disparar y tuvieron que mejorar su defensa y pasar a usar bombas molotov y cohetes. También  añadieron que llegaron a dispararles desde balas, perdigones, hasta metras y tornillos. Uno participante contó que: “me  dolía que los Guardias, hermanos venezolanos, disfrutaran reprimirnos; ellos tienen un daño psicológico que les impide  tener sentimientos hacia otros. Ellos nunca retrocedían, nos daban con todo, y hasta que no se murió uno de nosotros, no  nos dejaron en paz”.

Señalaron que no sólo eran GN quienes estaban arremetiendo contra los manifestantes, también hubo actuación de la Policía
Nacional Bolivariana (PNB), el ejército nacional e incluso “colectivos”, que trabajaban en conjunto con ellos.

En las voces de estos jóvenes las mayores consecuencias de la violencia política son padecidas por la juventud, ya sea  porque fueron heridos, se encuentran detenidos o los liberaron, pero recibieron tratos deshumanos, e incluso la sufren los  familiares que ya no están junto a uno de sus miembros porque fue asesinado.

Las frases citadas y los hechos reseñados en esta nota fueron parte de las historias, anécdotas y detalles que contaron los
participantes de los grupos focales que desarrolló el OVV Lara, una organización que continuará este proceso de  profundización sobre la violencia mediante trabajos investigativos que contribuyan a determinar sus causas y posibles  soluciones.