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Linchamientos en el estado Lara: violencia colectiva y estado de indefensión

Prensa OVV Lara

Desde el enero hasta junio el Observatorio de Prensa del OVV Lara ha registrado 450 muertes violentas. Cerca de 2.4 asesinatos por día, lo que demuestra que la espiral de violencia delincuencial se mantiene en constante aumento, mientras el derecho a la vida de los larenses ofrece menores garantías.

El aumento del estado de indefensión, producto de los altos niveles de impunidad que existen en el país, revelan consecuencias que el equipo nacional de Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) viene denunciando durante los últimos años: se trata de la escalada de ejecuciones extrajudiciales, sicariatos y linchamientos que progresivamente siguen apareciendo en nuestra nación.

Justicia por propia mano

En el quinto mes del año en la entidad larense ocurrieron cuatro hechos donde se intentaron cometer o se cometieron linchamientos. Uno de ellos fue en la Universidad Politécnica Territorial Andrés Eloy Blanco (Uptaep). Dos hombres robaron a estudiantes que se encontraban en clases; cuando estaban huyendo un grupo de aproximadamente 150 estudiantes los persiguieron y atraparon a uno de ellos, lo golpearon e intentaron linchar, acción que fue impedida por funcionarios de Polilara y del CICPC.

El 26 de mayo ciudadanos que manifestaban en las cercanías del centro comercial Las Trinitarias también intentaron linchar a dos presuntos delincuentes, quienes fueron rescatados por funcionarios de la policía.
Otro hecho que ha sido de gran impacto a nivel nacional, fue el linchamiento que ocurrió el 28 del mismo mes, contra el funcionario de la GNB en Cabudare, durante el sepelio de Manuel Sosa, joven que recientemente había sido asesinado durante una manifestación en el sector Valle Hondo. En este caso hay múltiples versiones sobre la causa definitiva de la muerte. Según algunos de los presentes, Danny Subero fue trasladado por funcionarios de Polilara con múltiples heridas y traumatismos por la golpiza que recibió, pero llegó al Hospital Antonio María Pineda sin signos vitales con impacto de bala en el costado derecho.

En junio la prensa local de Lara registró un linchamiento y un intento de linchamiento en la entidad: el 2 en la Parroquia Juan de Villegas, donde diferentes personas del sector El Morrocoy lincharon a Jorge Luis Blanco Angulo, cuando fue capturado mientras robaba a un señor de la zona.

Veintisiete días más tarde, en el centro de Barquisimeto, transeúntes comenzaron a golpear y desnudar a un hombre que le robó el celular a una señora que caminaba por la carrera 17 con calle 21. La situación no pasó a mayores gracias a la intervención de un grupo de personas que expresaron pertenecer a una congregación religiosa y, al interceder, dieron tiempo para que finalmente llegara la Policía Municipal de Iribarren.

El día tres de julio apareció asesinado de un disparo un hombre que la noche anterior había sido golpeado por vecinos en las adyacencias del parque El Cardenalito del oeste de la capital larense, cuando se disponía a robar dentro de una de las casas del sector, junto a otro individuo que huyó del lugar.

El día siete de ese mismo mes, Darwin Camacaro irrumpió la casa de su expareja ubicada en el sector Los Pinos de Cabudare municipio Palavecino y, según las versiones, intentó violarla. Los gritos de la mujer alertaron a vecinos, quienes entraron a la casa y le propinaron una golpiza tal al hombre que le costó la vida.

Al día siguiente en Quibor municipio Jiménez, se registró un intento de linchamiento en el centro de esa ciudad. Y el 11 en Carora municipio Torres, unos comerciantes trataron de ajusticiar a un presunto delincuente que trataba de robarlos en la avenida Francisco de Miranda. Funcionarios de la Policía de Lara lograron mediar y llevarse detenido al acusado.

De igual forma, el día 18 del mes en curso Jorge Muñoz, perteneciente a la GNB, robó un vehículo en la avenida Venezuela de Barquisimeto, en su fuga, perseguido por las víctimas del robo, perdió el control del auto y chocó, situación que fue aprovechada por quienes lo seguían y por personas que estaban cerca del lugar, para golpearlo. La Policía Municipal de Iribarren evitó que el suceso terminara con resultados fatales.

La intervención de la policía no es suficiente

El linchamiento como modalidad de delito, refleja los altos niveles de impunidad que padece la sociedad venezolana. La reproducción de prácticas violentas, como medida para evitar ser víctimas, genera una espiral muy peligrosa para la vida de los ciudadanos, y la composición de nuestro tejido social, explicó el sociólogo Carlos Alberto Meléndez, coordinador del OVV Lara quien afirma que “en 20.6% del total de los delitos registrados en el primer semestre de 2017 en el estado se trató de aplicar la justicia por cuenta propia”.

El odio como emoción puede convertirse en muerte, cuando las instituciones modernas que se crearon para mediar el conflicto y resolver las diferencias de los actores sociales no cumplen con lo reglamentado.

La crisis institucional ha transversalizado la ruptura de la convivencia ciudadana, para muestra el hecho de que en un estado de menos de dos millones de personas, mueran más de dos por día, explicó el también profesor de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado. La intervención policial ha sido efectiva para evitar que de intentos de linchamientos pasen a linchamientos, cuestión que se valora como positiva en la protección del derecho a la vida, sin embargo, hasta que no exista una profunda revisión de las formas como se aplica el castigo, de las maneras como se previene el delito, y se ponga en marcha una política para restaurar la confianza en la justicia venezolana, no podrá contrarrestarse la situación de indefensión que vive el país.