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Casi 70 personas han sido asesinadas en Mérida en lo que va de año

Freddy Crespo, coordinador OVV Mérida

Prensa OVV Mérida

José Arteaga se jubiló de la Universidad de Los Andes a los 63 años, luego de más de 30 años de servicio como obrero en esta casa de estudio. Por la situación económica del país, no pudo seguir disfrutando tranquilo de su justa jubilación, pues tuvo que optar a buscar otro empleo, ya con 66 años, para poder subsistir y colaborar con sus hijos. Tenía poco trabajando como vigilante en un reconocido restaurante en Mérida, un oficio que en un país normal no debería tener nada de peligroso. Pero como en Venezuela parece que lo anormal se volvió cotidiano, una noche de abril tres delincuentes ingresaron en horas de la madrugada al restaurante y luego de amordazarlo y torturarlo, le dieron tres disparos que le quitaron la vida.

Como José, 69 personas fueron asesinadas en Mérida desde el 01 de enero al 30 de abril del 2018. Vidas como la del entrenador de un gimnasio, de 36 años, que sacó su celular cuando estaba llegando a su lugar de trabajo mientras, casualmente, pasaban dos delincuentes que al verlo le dispararon para quitarle el teléfono. O como el hijo de la señora Juana, en Santa Elena de Arenales, que mientras la visitaba, varios hombres entraron a la fuerza a su casa y sin mediar palabra, le dispararon en repetidas ocasiones.

Freddy Crespo, profesor de la Universidad de Los Andes y coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia Mérida (OVV Mérida) se refirió a estos trágicos datos durante una clase magistral sobre la inseguridad y violencia en la entidad andina. El especialista agregó un dato interesante: “si bien esta cifra implica seis homicidios menos que los registrados el año pasado en el mismo período, estamos asistiendo a un cambio importante en los patrones y características de los delitos comunes que se registran en la entidad”.

De acuerdo al registro de sucesos reportados en la prensa regional, señaló el investigador, el año pasado entre enero y marzo se registraron 75 homicidios y 49 tentativas de homicidios, lo que totaliza 124 víctimas; mientras que este año en el mismo lapso, los homicidios son 69 y las tentativas de homicidio 38, para un total de 109 víctimas. Esto implica una reducción de 12% en las cifras de 2018 con respecto al mismo período de 2017.

De acuerdo a Crespo, “llama la atención que la edad promedio de las víctimas de homicidio ha variado notablemente. El año pasado, en el período en referencia, las víctimas promediaban 28 años, mientras que en la actualidad esta media es de 34 años”. Para el investigador, esta variación podría estar vinculada con el efecto de la migración y la deserción escolar a nivel universitario que se está viviendo en el país y en Mérida en particular.

Los homicidios representan los delitos más reportados en la prensa regional, de acuerdo al registro que lleva el OVV Mérida, seguidos de los robos, suicidios, lesiones y secuestros. Apuntó Crespo, que los suicidios tuvieron una importante cobertura y centimetraje en la prensa regional el año pasado, pero tal cobertura ha bajado durante parte de marzo y abril, lo que sin embargo no significa que se estén reduciendo los suicidios, de acuerdo a información obtenida en fuentes extraoficiales.

El municipio Libertador es donde más se reportan delitos, de acuerdo a este registro, seguido de Alberto Adriani y Campo Elías. Las víctimas son principalmente hombres, en una relación de 8 de cada 10 para todos los delitos y de 9 de cada 10 para los homicidios.

Suicidios con subregistro

Si se toma como base la fuente hemerográfica, los suicidios en abril se redujeron notablemente. Sin embargo, todo indica que lo que ha disminuido es la cobertura en prensa detales hechos, especialmente en abril, pues con respecto a marzo se reportaron menos de la mitad de suicidios durante este mes.

Para Crespo, por la tendencia observada durante los tres primeros meses del año tanto en el registro en prensa como en las demás fuentes extraoficiales de información, la reducción tan abrupta de estos hechos en abril parece responder más a una línea editorial que prioriza otras noticias, reduciendo la cobertura de los suicidios, que a una reducción real del fenómeno en sí. Esto no lo hemos podido constatar oficialmente debido a la dificultad cada vez mayor para acceder a fuentes y registros institucionales sobre estos hechos”.

“Hacemos un llamado tanto al gobierno regional como al municipal para que faciliten las estadísticas de mortalidad que se registran en los centros asistenciales del estado y que tributan a la Corporación de Salud. Después de todo, parece que el cambio de color en el gobierno no significó un cambio en las prácticas del gobierno como tal, pues aún se tiene la idea que ocultando las cifras, la incidencia del evento social va a desaparecer. Por lo tanto, el llamado a la reflexión para las autoridades es que tienen que dejar de considerar que por no facilitar una cifra o no registrarlas de manera correcta, la víctima de homicidio va a revivir o el suicida se va a desmotivar. La clandestinidad y el ocultismo nunca llevaron nada bueno en la historia”, concluyó Crespo.