Portada / NOTICIAS OVV / Piratería marina amenaza la pesca artesanal en Sucre

Piratería marina amenaza la pesca artesanal en Sucre

La tradición pesquera ha sido alterada

Mayber Marquez/ Prensa OVV Sucre

El estado Sucre, ubicado en el extremo nororiental de Venezuela, históricamente ha sido considerado el mayor productor pesquero del territorio nacional. Sin embargo, las repercusiones de la crisis económica pero sobre todo, el aumento de la inseguridad, han cambiado el panorama, para dejar en pobreza extrema y vulnerabilidad a las familias de más de 20 mil pescadores.

“Hace una semana robaron a cuatro compañeros, estaban pescando tajalí y les quitaron todo, los golpearon y pasaron casi cuatro días a la deriva. De broma se mueren los muchachos, así pasa todo el tiempo, hasta los tiran al agua y los matan” cuenta Arsenio Rodríguez, vecino de la comunidad pesquera de El Peñón en Cumaná.

El delito que comenzó en pequeña escala con el robo de motores y enseres de pesca, ha cobrado fuerza. Se repite cada semana y se extiende por Higuerote en el estado Miranda, hasta la Isla de Margarita para comprometer no solo el eje costero Cumaná -Santa Fe en la parroquia Raúl Leoni de la entidad sucrense y esparcirse por las penínsulas de Paria y Araya.

Pescadores son amenazados a orilla de playa

El acto delictivo tampoco es exclusivo de altamar porque amenaza la orilla de playa y hasta las aguas del Golfo de Cariaco.

Los pescadores advierten que los piratas provienen de espacios como El Rincón, Punta de Araya además de Punta Colorada y la Isleta en Nueva Esparta, “pero toda la costa del país sufre la inseguridad”.

Así lo confirmó el presidente de la Asociación de Pescadores del estado Sucre, Heriberto Rodríguez, quien aseguró que los delincuentes no solo se roban los enseres y motores sino que golpean y asesinan a los pescadores, tanto en alta mar, como en plena orilla.

“Ellos son alertados por habitantes de la zona, que saben la hora en que los pescadores van a faenar, los esperan en el sitio de pesca donde los someten y atracan. Todo el mundo sabe quiénes son porque se han convertido en delincuencia organizada. Hemos sabido de casos que cuentan con la complicidad de funcionarios de la policía” detalló el dirigente para subrayar además, que existe conexión entre los grupos delictivos que operan en las costas del oriente venezolano.

En ese sentido, advierte que una vez que se produce algún hecho delictivo en el que se logra el seguimiento, la detención o el enfrentamiento con los cuerpos de seguridad del estado existe una “aparente merma” en los atracos pero luego, reaparecen e incluso, vuelven a atacar a pescadores que todavía no se han recuperado ni física, ni económicamente, de un suceso reciente.

Las medidas de combate y seguridad no cubren las expectativas de la población.

“Cuando la Guardia Costera aparece es porque ya los piratas se han llevado todo y nosotros denunciamos, pero no hay patrullaje permanente a pesar que ellos cuentan con lanchas” comenta el dirigente.

Los afectados también señalan que son víctimas de la burocracia.
“La guardia costera atrapa los robamotores, sabe quiénes son, recupera los equipos y luego hay que llevarlos a la Fiscalía. Entonces sueltan a los ladrones, pero los motores quedan retenidos y hasta se pierden” indicó el pescador Alfredo Flores.

En su opinión, la delincuencia en el sector pesquero tiene raíz en la crisis económica nacional, pues asegura que los motores de marcas reconocidas son los más buscados para la reventa. Las estimaciones arrojan la pérdida de cientos de implementos de pesca. Sin embargo, las probabilidades de recuperarlos son limitadas.
Tan limitadas como las posibilidades de obtener subsidio o financiamiento para la compra y sustitución de los equipos e implementos robados.

En la actualidad, el precio de un motor fuera de borda puede superar los 50 millones de bolívares según su capacidad. “Sufrimos por la falta de insumos, los repuestos de motores y plantas eléctricas, igual que el material para pesca o redes para trenes, no se consiguen ni en Margarita porque la gente que los importa dice que no van a gastar los dólares en ese material que tarda para venderse” agrega el presidente de la Asociación.

Cambió la dinámica
El aporte o subsidio que pueden recibir los pescadores, a través de beneficios sociales gubernamentales, no es suficiente para superar las pérdidas, motivo por el cual muchos han abandonado la faena o han cambiado los horarios de zarpe para evitar exponerse a la inseguridad, ya que la mayoría de los ataques de la delincuencia ocurren entre la 1:00 y las 3:00 de la mañana.

Las consecuencias en materia de rendimiento productivo son muy graves.

“Han quedado padres de familia desamparados, sin motores, que tienen años dedicados a la pesca y ahorita lo ves caminando esperando a cualquier marino que lo embarque” añade Arnaldo Carvajal.

Las comunidades con tradición pesquera se han empobrecido, y en la actualidad se mantienen con la extracción de pulpo porque el pescador no va muy lejos, sino que se desplaza máximo una milla para capturarlos entre las 6:00 y las 10:00 la mañana.

La depresión económica aumenta

“Un pescador mata dos o tres kilos de pulpo, se los vende al cavero y hace 150 mil bolívares y eso es lo que medianamente compensa la situación diaria, porque con dos días que deje de pescar, ya no tiene dinero para comprar el combustible o insumos como el aceite que nos cuesta más de 30 mil bolívares el litro”

Las repercusiones también se evidencian en el área comercial y en el consumo de la población. Reflejo de ello es el Mercado Municipal de Cumaná que hoy día no cuenta con la misma dinámica comercial que la caracterizó y expendedores como Juliana Córdoba, sufren la merma de más de 80% de las ventas.

“Los productos que más salen ahorita son la sardina y el atún pero el pescador evita faenar porque le da miedo que lo puedan matar en el camino y por eso no pesca como antes, prefiere sacar tajalí que tiene más salida con el mercado chino es decir, ya no quieren sacar especies como cataco, corocoro y las que llamamos cherechere” dijo.

Los pescadores han señalado la escasez de especies tradicionales y aunque corren el riesgo de ser atacados en altamar para capturar tajalí, advierten que los beneficios económicos, valen la pena.

La referida especie que a comienzos de año se conseguía en 1.500 bolívares el kilo, actualmente supera los 45.000 mil por la demanda del mercado asiático, al que los caveros le venden el producto para el procesamiento en el mercado interno o la exportación, aunque oficialmente haya sido prohibida.

De acuerdo al balance del sector pesquero en la Cámara de Comercio Industria y Producción de Cumaná, encabezado por Luis Guilarte, el deterioro social de la entidad es tan crítico que el consumo per cápita de pescado que estaba por encima de los 17 kilos al año -por encima de la media anual estimada por la FAO- hoy se ha reducido dramáticamente, a solo seis kilógramos por persona anualmente.

“La entidad contaba con el 95% de la industria pesquera más importante del país, pero la inseguridad económica ha ocasionado que el estado haya perdido las plazas de empleo”

La información ha sido ampliamente señalada por la central de trabajadores Unete Sucre, que durante 2016 señaló la pérdida de más de tres mil empleos producto de la falta de estímulo a la producción nacional que mantiene en riesgo más de 10 mil personas.

Solución al alcance

De acuerdo a los testimonios recogidos la solución ante la amenaza de la piratería marina, está alcance de las autoridades competentes.

“Hace más de seis años ofrecieron helicópteros para patrullar las costas y no cumplieron. Con dos unidades podrían vigilar el Golfo hasta Santa Fe y la zona norte en límite con Nueva Esparta. En este momento hay lanchas para patrullar porque a la Armada le trajeron unas rápidas, pero el pescador no siente que se le garantice la seguridad y confianza para trabajar” dijo el presidente de la Asociación.

En su opinión los operativos por vía aérea, marítima e incluso, terrestre deberían hacerse de manera interdiaria, en atención a las comunidades pesqueras para de esa forma, evitar que los malhechores reciban previo aviso y sean capturados.

El aumento indiscriminado de casos de piratería marina, preocupa al Observatorio Venezolano de Violencia Sucre, OVV Sucre, coordinado por Jesús Subero, por la amenaza que representa la delincuencia organizada en el desarrollo de la tradición pesquera en la entidad y sobre todo, su permanencia en el tiempo.

“Es realmente preocupante que nuestros pescadores abandonen el único oficio que han realizado durante generaciones y que nuestra cultura se vea amenazada, mientras la delincuencia gana cada día más espacios” dijo

Subero fue enfático al ratificar la necesidad de implementar políticas públicas que realmente garanticen la seguridad de toda la población y para ello, consideró fundamental, atender las recomendaciones emanadas por los sectores vulnerables que conocen la raíz del problema y sus soluciones.

/////

Foto 2: Pescadores son amenazados a orilla de playa
Foto 3: La depresión económica aumenta