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Resistencia al robo es el segundo móvil de los homicidios

Panorama

Angelina Estrada

La violencia y la frialdad con la que actúan los delincuentes va en grado superlativo. El desprecio por la vida y la saña de estos vándalos mantiene angustiada a la población.

Salir “ileso” de un atraco se ha convertido en un milagro. En algunos casos, aún logrando que la víctima entregue lo solicitado, igual lo matan.

La resistencia al robo es el segundo móvil de homicidio más perpetrado en el estado Zulia, seguido por el de la venganza, en modo de sicariato, según cifras manejadas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

“Un 70% de los casos registrados son sicariatos, otro 20% por resistencia al robo, y el 5% restante corresponde a las muertes por accidente (…) Los delincuentes ahora son más “resteados”. Si su víctima opone resistencia actúan con saña para ganar ‘popularidad’ en el mundo hamponil”, dijo la fuente.

El eco de las balas y el sonido de las sirenas luego de perpetrado el crimen, se ha convertido en parte del día a día del venezolano. La tasa de homicidios ha ido escalando peldaños hasta alcanzar cifras escalofriantes.

Según el informe anual del Observatorio Venezolano de Violencia, correspondiente al cierre de 2016, muestra que el año pasado se produjeron 91,8 muertes violentas por cada 100 mil habitantes y un total de 18 mil 230 homicidios en todo el territorio, lo que ubica a Venezuela como el país con la segunda tasa de homicidios más alta del mundo, según la Organización de las Naciones Unidas.

“A los ladrones no les da miedo nada. Ahorita te matan por un celular, por una cartera, por un reloj o simplemente por no tener nada de valor ‘encima’. Todos los días salgo a la calle pidiéndole a Dios regresar a mi hogar con vida”, expresó Rosalba Torres, residente del sector Los Robles, de Maracaibo, y quien en dos oportunidades ha sido víctima de la inseguridad.

Para Yorelis Acosta, psicólogo social de la Universidad Central de Venezuela (UCV), intervenir en un problema tan grave como es la violencia y criminalidad debe implicar “muchas acciones que deben ser sostenidas en el tiempo”.

“Ninguno de los planes de seguridad han logrado solucionar nada (…) no hay soluciones únicas ni mágicas. Tampoco una sola acción va a resolver un problema tan grave como es la violencia y la criminalidad. Si no se toman medidas a tiempo, los males sociales van creciendo y como consecuencia, cada vez son más los jóvenes delincuentes”, indicó.

Detectives de la policía científica agregaron que la lista de los municipios con más homicidios, según las cifras del cuerpo detectivesco, son Maracaibo, Baralt y Santa Rita.

El pasado martes 5 de septiembre, en el municipio Jesús Enrique Lossada, unos “robabusetas” sembraron dolor en la familia de Simón Antonio Duque Mora, de 45 años.

El padre de familia fue asesinado en bus de La Concepción luego de que los hampones despojaran a los pasajeros de sus pertenencias. Iba en compañía de su esposa y un bebé de un añito.

Aunque la víctima no opuso resistencia al robo, lo mataron de un disparo en el cuello cuando se iban por el kilómetro 12 de la vía que conduce a La Concepción.

Al parecer, reconoció a uno de los hampones.

Otra desgracia similar tocó el hogar de Diuver José Aparicio, de 18 años.

El joven, quien era aprendiz Inces, fue asesinado de un tiro en la cabeza luego de forcejear con los delincuentes que pretendían despojarlo de su bolso personal y su celular. Sobre el pavimento de la avenida Holliwood, en Cabimas, quedó tendido su cuerpo con su uniforme de Inces.

Dos días después del crimen, el par de ladrones que cometió el homicidio fue abatido por comisiones mixtas del Cpbez y Cicpc.