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Briceño León: “Vamos a una molestia generalizada en el país”

A juicio del sociólogo y presidente del Observatorio Venezolano de Violencia, los mecanismos de exclusión social generan posibilidades de estallido/Foto: Referencial
A juicio del sociólogo y presidente del Observatorio Venezolano de Violencia, los mecanismos de exclusión social generan posibilidades de estallido/Foto: Referencial

Analítica.com

En Cumaná sucedió lo que especialistas temían y advertían mediante reportes e informes mensuales desde principio de año: un incremento y una explosión de saqueos múltiples a lo largo y ancho del país, esta vez centrado en una zona concreta del territorio nacional.

En la ciudad del estado Sucre, luego de un día en el que hubo más de 100 locales saqueados, entre galpones, automercados, establecimientos comerciales, farmacias, panaderías y restaurantes; más de un centenar de locales comerciales amanecieron cerrados.

Cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), ONG que lleva un recuento de este fenómeno desde enero, indican que hasta el mes de mayo hubo 254 saqueos o intentos de saqueos en todo el país; solo en ese mes hubo 52 y 36, respectivamente. El informe precisa, de hecho, que hasta mayo, y por tercer mes consecutivo, los saqueos superaban los intentos de saqueos.

Un fenómeno que se transforma
Roberto Briceño León, sociólogo y presidente del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), explica que se trata de una conjunción de elementos lo que constituye el detonante para los saqueos. “Es una combinación de hambre que hay en el país, derivada de la escasez y una sensación de injusticia por la forma de distribución de productos, que se ha visto acentuada desde el establecimiento de los CLAP”, dijo el especialista en una entrevista radial en el programa matutino de César Miguel Rondón.

En los primeros cinco meses del año, el OVCS documentó y contabilizó 2.779 protestas, manifestaciones caracterizadas por la exigencia de alimentos, servicio de agua potable y electricidad. El rechazo a la escasez y al desabastecimiento de alimentos, con 172 protestas (27%), fue la demanda que más contabilizó la ONG.

Para Briceño León, los saqueos durante los últimos meses son hechos que han pasado de una forma -en la que se manifestaban en el pasado- a otra mucho más contundente.

“Lo que hemos podido observar es que se ha ido pasando del saqueo espontaneo, que ha ocurrido mucho en el pasado -un camión que se accidenta y se le caen los productos y la gente toma los productos-, a un saqueo organizado en el que la gente actúa, detienen los camiones, los abren y saquean de una manera directa. Son formas distintas de organización y de respuestas”, explicó Briceño León.

Se trata, a juicio del especialista, de respuestas y formas distintas de acción que, por la multiplicidad con la que se generan, no tienen una gran planificación o conspiración detrás.

Los CLAP y las protestas
El ministro de alimentación, Rodolfo Marco Torres, confirmó el pasado 8 de junio que los Comités Locales de Abastecimiento  y Producción estarán a cargo de 70% de los alimentos que serán distribuidos en el país. Se trata del último mecanismo implementado por el gobierno para la distribución de productos regulados.

Sin embargo, y durante mayo, mes en el que se ponía a tono el funcionamiento de los CLAP, la frecuencia más alta de protestas, según el OVCS, fue por alimentos y servicios básicos.

“En el fondo los CLAP intentan generar una lealtad política y, paradójicamente, son una forma privada de distribuir. Es uno de los grandes mecanismos de exclusión social que se dan en el país y agrava cada vez mas situación, divide cada vez, y genera mas posibilidades de estallido y de protestas”, explicó Briceño León.

Dos personas fallecidas, más de 150 detenidos y 10 heridos por los saqueos fue el saldo que dejó lo que han denominado ya en redes sociales y en la opinión pública como El Cumanazo. Mientras tanto, y luego de lo sucedido en Sucre, las protestas y manifestaciones, igualmente por comida, se extienden a lo largo y ancho del país.

“Vamos a una molestia generalizada en el país, a una protesta generalizada. Los tiempos del hambre, de la sociedad, son distintos a los tiempos de las jugadas políticas y no sabemos a dónde nos pueda conducir”, concluyó Briceño León.