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En Venezuela, la vida es menospreciada, y la muerte tiene un costo muy alto

AtaudesenVenezuelaDe Mariana Zuñiga para Washington Post
Traducido por Runrun.es

“Mi hermano era un hombre decente”, Julio Andrade dijo con tristeza, mientras esperaba fuera de la morgue de Caracas para recibir el cadáver de su hermano mayor.

El cuerpo de su hermano de 55 años, Rubén Darío, había sido encontrado dos días antes en una autopista fuera de la ciudad, luego de haber sido secuestrado y asesinado.

Pero las penas de la familia no se habían acabado todavía.

“Aparte del dolor, tuvimos que lidiar con los costos del entierro en una terrible situación como esta”, dijo Andrade.

En Venezuela, la vida es menospreciada, y la muerte tiene un costo muy alto. Según el Observatorio Venezolano de Violencia, un grupo de expertos que le hace seguimientos al crimen, en 2015 hubo casi 28.000 homicidios en el país, 5.250 fueron en la capital. Caracas es la gran ciudad más violenta del mundo, de acuerdo con un estudio por un grupo Mexicano no gubernamental, El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

En un país donde la inflación se ha disparado hacia el 700 por ciento y la economía se contrajo un 10 por ciento el año pasado, los ciudadanos luchan para pagar comida, medicinas y otras necesidades. Con una escasez de diversos bienes y una moneda nacional devaluada, todo se ha vuelto más costoso. Los entierros no son la excepción.

La economía de Venezuela es altamente dependiente del petróleo y el país importa la mayoría de los bienes. Pero con los precios tan bajos como $39 por barril de crudo nacional, no hay suficiente dinero disponible para importar materia prima para hacer los ataúdes. La escasez resultante ha hecho que los precios suban.

“Gaste todos mis ahorros en este funeral,” Julián Hurtado dijo durante el velorio de su padre en una funeraria en el este de Caracas. “Ahora me quede sin dinero.”

Para organizar un velorio y un entierro decente, una familia necesita mínimo 400.000 Bs, mas o menos $400 a precio del dólar en el mercado negro; lo que refleja el precio de bienes para la mayoría de los Venezolanos. Lo anterior puede no parecer caro para Americanos y Europeos, pero es un precio desorbitado en Venezuela, dado que el salario mínimo mensual es 15.000 Bs, o mas o menos 15 dólares.

Carlos, quien trabaja en una funeraria en el este de Caracas, dijo que el precio de un entierro depende del cementerio, los cementerios públicos cobran alrededor de 240.000 Bs, o 240 dólares, mientras que uno privado pide hasta 450.000 Bs, o 450 dólares. Adicionalmente, dijo, el velorio puede costar 215.000 Bs, o alrededor de 215 dólares. Habló bajo la condición de que su apellido no fuese publicado, por miedo a perder su trabajo.

Incluso dentro de la morgue, los cuerpos tienen un precio. Es un secreto a voces que los trabajadores se aprovechan de la situación en la morgue de Caracas, que se ha abrumado a medida que la tasa de homicidio ha incrementado. Familias pueden pagar una “tasa” de hasta 10.000 Bs, o 10 dólares, para acelerar el proceso, según Vanessa Mosquera, una ex dentista forense de la morgue.

Oficiales de la morgue se negaron a comentar.

Cuando le anunciaron que le tardaría más de lo esperado a la morgue procesar el cuerpo de su hermano, Andrade estalló en frustración. “Esto es puro tráfico de influencias” dijo.

Debido a las restricciones económicas, algunos Venezolanos han decidido llevar a cabo los velorios en casa. Rusbelys Hernández dijo que cuando su madre murió, su tío pidió un préstamo para los servicios. “Incluso después de pedir dinero, no teníamos suficiente para pagar una funeraria, entonces decidimos hacerlo aquí en la casa” dijo.

Otros prefieren simplemente saltarse el velorio.

“El velorio es muy caro”, dijo Esperanza, quien dirige una funeraria en Petare, y habló bajo la condición de que su nombre no fuese utilizado, por miedo a perder su trabajo. “El ataúd sólo cuesta 100.000 Bs. Es por esto que la gente prefiere enterrar a sus familiares sin ofrecer un velorio.”

Dijo que gracias a la escasez, ya no consigue café, azúcar o leche para ofrecerle a los dolientes en los velorios.

En El Cercado, uno de los cementerios más baratos de la ciudad, los entierros suelen ser retrasados por tres días gracias a la alta demanda y la falta de personal. Muchos negocios están luchando con la escasez de trabajadores porque los empleados prefieren trabajar en la economía informal, en lugar de un salario fijo, cuyo valor es rápidamente devorado por la inflación.

Los retrasos en el cementerio obligan a las funerarias a cobrar extra, así los restos pueden conservarse varios días sin descomponerse.

“Esto se le suma al coste total del servicio, y los clientes se quejan”, dijo Esperanza. Pero dice que su negocio también está pasando por un momento difícil.

Está operando a pérdida porque muchos no pueden pagar sus cuentas. “Una vez que el cuerpo está enterrado, es muy difícil recibir el pago” dijo Esperanza.

“Sin embargo, en estas circunstancias, no hay mucho que le podamos decir a nuestros clientes” dijo. “Estamos viviendo momentos difíciles.”