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La esperanza anda a pie en Venezuela

venezuelaEl Universal

por  YAMILETH ANGARITA

31 de agosto de 2016

Medianoche, es la hora. Cuando su sueño debería ser el más profundo, el más reposado, el más reparador, Juana Candelaria se despierta agitada. Necesita salir de su casa lo más temprano y rápido posible para plantarse a las puertas de un supermercado, grande, “de esos a los que llega mucho y de todo”. Su urgencia es estar entre las primeras personas que esperan los camiones con comida.

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social “en julio continuaba la situación de inseguridad alimentaria en Venezuela, caracterizada por desabastecimiento, escasez y carestía de productos”. (1)

La conflictividad social sigue dominando las manifestaciones de calle de la población venezolana que en los primeros 7 meses de 2016 habría participado en al menos 3.507 protestas, continúa el informe del OVCS (1). De ellas, “las 209 protestas registradas al séptimo mes del año, en rechazo a la escasez y desabastecimiento de alimentos, representan 70% más con respecto a julio de 2015.”

“El saqueo no se puede ver sólo como un acto delincuencial. Los criminales se valen de la población que protesta y se molesta porque no tiene comida en su casa aun teniendo dinero en el bolsillo. Los ladrones también tienen hambre y roban al igual que lo hicieron los policías en Cumaná y como lo hizo cualquiera. Estamos en un nivel de sobrevivencia y esta es una lucha descarnada. Ese es el comportamiento del ser humano y del animal que tiene que garantizar la comida a la familia y los hijos”, explicó Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia sobre las protestas, saqueos y destrozos que en junio pasado se registraron en diferentes zonas de Cumaná, estado Sucre (2).

Juana Candelaria tiene miedo de salir de su casa.

Ahoga la angustia de caminar en la soledad de la madrugada y pasar por la misma acera donde antier encontraron al hijo de la vecina teñido en el rojo de su propia sangre…

“Con el Cristo en la boca”, apura el paso Juana Candelaria. Su fe está en poder cargar hoy bolsas llenas de comida.

En el Índice de Ley y Orden de Gallup Global, que no es más que la evaluación anual mundial sobre la percepción la seguridad ciudadana, Venezuela obtuvo en 2015 la peor puntuación en su historia, 35 puntos de 100, también la peor evaluación para cualquier nación en más de una década, indica el Observatorio Venezolano de la Violencia en su trabajo “Venezuela tiene la peor puntuación del mundo en seguridad”. (3)

De los 133 países estudiados, la calificación de Venezuela sólo fue seguida por la de Siria y Afganistán, países con innegables situaciones de guerra interna.

-“Esto es culpa del Gobierno”, dice uno en la cola, y salta quien le responde: -“La oposición  no sirve para nada”. Aunque siempre aparece el tercero que mienta: “Ni la oposición ni el gobierno porque si yo no trabajo no como”.

Juana Candelaria guarda silencio. El problema es grande, no lo niega. Pero prefiere refugiarse en lo que le dijo ayer su hijo: -“Mami te quedó rica la sopa”. Pocas verduras, mínima carne, bastante caldo y como ella le respondió: -“Es que la hice con mucho amor”.

Diferentes procedencias, problemas idénticos: comida, inseguridad, incertidumbre. Una misma cola donde el unísono es -“¿Cuándo terminará esto?”.

Así como también que la mayoría mantiene la esperanza…

“La esperanza es ese sentimiento que te mueve a tener un optimismo para lograr el objetivo que tienes planteado”, define para comenzar la psicólogo clínico Stefania Aguzzi.

 "Definitivamente tenemos que tener una actitud positiva para poder enfrentar la crisis", precisa Stefania Aguzzi, psicólogo clínico.
“Definitivamente tenemos que tener una actitud positiva para poder enfrentar la crisis”, precisa Stefania Aguzzi, psicólogo clínico.

“Es lo primero a lo que deberías anclarte al iniciar el día, porque eso te da un norte, una programación neuronal para seguramente encontrar las maneras de ir hacia dónde quieres llegar”, dice a su vez Karina Montes, socióloga y coach de vida y organizacional.

Pero tal actitud positiva no implica inercia, esperar que “las cosas lleguen del cielo”. Con la esperanza aplica más bien el refrán popular “a Dios rogando y con el mazo dando”.

“A nivel cristiano, teológico o religioso la esperanza pudiera definirse como una ardiente expectación”, es decir, “un pensamiento y comportamiento de vida activo, dirigido con seguridad hacia lo que va a venir, creyendo que eso va a ser así y sin dejar de lado que hay que mantenerse luchando, trabajando, esforzándose para conseguirlo”, dice al respecto Honegger Molina, párroco de  “La Anunciación del Señor”, en La Boyera, estado Miranda.

“Hay frustración, hay decepción”

Sin embargo, este sentido positivo de ser y hacer enfrenta una dura prueba cuando Venezuela se ve sometida a la peor crisis generalizada que haya tenido, siendo el aspecto económico el que más presiona a todos los habitantes en su cotidianidad.

“Las expectativas están al mínimo, al nivel más básico que es el garantizar la sobrevivencia. poder comer”, asevera Gloria Perdomo, coordinadora del Observatorio Venezolano de Violencia.

Gloria Perdomo llama a realizar acciones concretas, convocando a distintos grupos y organizaciones.
Gloria Perdomo llama a realizar acciones concretas, convocando a distintos grupos y organizaciones.

Tras la observación de la situación en algunas zonas de Petare, en el municipio Sucre del estado Miranda, explica que “el deterioro progresivo de la calidad de vida llegó un momento de profundización que ya la escala está a nivel de conseguir la comida. Y además lo que voy a comer hoy porque ni siquiera tienes la expectativa de decir lo que puedes comer de aquí a la semana que viene. Por dos razones: por un tema de disponibilidad de recursos económicos y por disponibilidad de alimentos, porque no se consiguen a pesar de que tienes el dinero en la mano”.

Por su parte Honegger Molina admite que “hay frustración, hay decepción. Y hay decepción en el liderazgo en general, no solamente en el liderazgo político también hay decepción en el liderazgo nuestro, en el liderazgo religioso. La gente espera más de nosotros, de los curas, de los obispos”.

“Pequeños gestos de generosidad”

A pesar de todo, lo que da profundo sentido humano a los venezolanos continúa apareciendo.

“En sentido positivo, incluso en este contexto tan complicado, para sorpresa de uno todavía se encuentran gestos  de generosidad”, refiere Gloria Perdomo.

“Gente que aun teniendo muchas dificultades de repente le da algo al vecino para que coma el niño, o le presta o le adelanta algo de comida, entendiendo que cuando esa persona consiga también le dará algo en retribución. No es ese egoísmo, como que hubiera desaparecido toda forma de generosidad. Claro, con mucha angustia, porque la gente dice ‘no tengo’, ‘yo le di porque me partió el alma’”, describe.

“Los venezolanos somos gente buena”

Ante las carencias que el desabastecimiento y la inflación plantean en rubros vitales como alimentos y medicinas, cada uno de los especialistas destaca la importancia -prácticamente obligación- de voltear la mirada hacia los valores morales con que contamos.

“Los venezolanos somos gente buena, con valores (…) Definitivamente tenemos que tener una actitud positiva para poder enfrentar la crisis. No podemos caer en el círculo de lo negativo porque entonces nos deprimiríamos, y justamente una de las cosas que la esperanza permite es no deprimirse”, asevera Stefania Aguzzi (@stefaniaaguzzi).

“Sin obviar una realidad que a todos nos cachetea la cara, tratar de que esa realidad sea minimizada con las pocas cositas buenas que nos están sucediendo. Y si nosotros empezamos a hacer ese ejercicio diario, a lo mejor encontramos que hay una cantidad de cosas buenas que nos han sucedido y que no nos dimos cuenta porque nos enganchamos solo en lo malo que vivimos”, recomienda además la psicóloga clínica.

 "La esperanza te da una programación neuronal para encontrar las maneras de ir hacia dónde quieres llegar”, Karina Montes, socióloga y coach de vida

“La esperanza te da una programación neuronal para encontrar las maneras de ir hacia dónde quieres llegar”, Karina Montes, socióloga y coach de vida

Es lo que la coach de vida y coach organizacional reitera que hay que tener: “una actitud vital”.

“Independientemente de lo que pase afuera uno tiene herramientas dentro de uno que lo hacen sobrellevar las cosas. No es que porque ahora seas un tipo optimista y positivo vas a encontrar Harina Pan en todos los supermercados que transites. No, pero al menos seguramente con esta nueva disposición o esa nueva actitud te vas a encontrar nuevas maneras”, dice Karina Montes (@karinamontes).

Por eso invita a revisar  “cómo la crisis me está enseñando a administrar cosas, o cómo la crisis me está enseñando a ser ‘resiliente’, más allá de buscar oportunidades financieras que también las hay”.

La Coordinadora del Observatorio Venezolano de Violencia llama por su lado a realizar acciones concretas, convocando a distintos grupos y organizaciones. En ese sentido recordó iniciativas que se han hecho en otros países como comedores populares, “ollas de comida”, que incorporan voluntarios y personas que no tienen nada que ver con la política.

“Que la gente sienta que estoy pasando hambre, pero hay algo concreto que me invitan a hacer, que yo colabore con la comida, que ayude a fregar los platos, que ayude a preparar los alimentos, que esa esperanza dependa de las personas”, indica Gloria Perdomo.

“A nivel cristiano, teológico o religioso la esperanza pudiera definirse como una ardiente expectación”, indica Honegger Molina, párroco de  “La Anunciación del Señor”, en La Boyera.
“A nivel cristiano, teológico o religioso la esperanza pudiera definirse como una ardiente expectación”, indica Honegger Molina, párroco de “La Anunciación del Señor”, en La Boyera.

“El venezolano que piensa en el país es el venezolano de fe que está en este momento está sacando proyectos, trabajando en campamentos, el que está haciendo proyectos de emprendimientos, el que está luchando contra corriente para mantener su empresa en pie, pequeña o grande. Y sabe que esto no es eterno ni definitivo sino que es una transición para un mejor país, porque de esto sale un aprendizaje indiscutible”, finalizó, sosteniendo con profunda convicción, el párroco Honegger Molina (@honeggermolina).

 

Las bolsas en las manos de Juana Candelaria la acompañan de regreso a su casa al vaivén también de sus pensamientos.

Una amiga le dijo que necesitaba hacerle un vestidito a su niña y ella recordó la máquina vieja de coser que heredó de su abuela. Se dijo: -Yo soy buena con las manualidades y la costura. ¿Y si yo le hago el trajecito a esa niña?.

Sí, y quizás le ponga lentejuelitas de colores, para que brillen como sonriéndole a la vida.

FUENTES:

(1) “Tendencias de la Conflictividad”, Julio de 2016, Observatorio Venezolano de Conflictividad Social http://www.observatoriodeconflictos.org.ve/tendencias-de-la-conflictividad

(2) “Sociólogos coinciden en que el hambre y la rabia son el combustible de los saqueos”, Junio de 2016, Observatorio Venezolano de Violencia https://observatoriodeviolencia.org.ve/sociologos-coinciden-en-que-el-hambre-y-la-rabia-son-el-combustible-de-los-saqueos/

(3) “Venezuela tiene la peor puntuación del mundo en seguridad”, Julio 2016, Observatorio Venezolano de Violencia https://observatoriodeviolencia.org.ve/venezuela-tiene-la-peor-puntuacion-del-mundo-en-seguridad/