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La falta de registro noticioso enmascara la violencia en Táchira

Prensa OVV Táchira

Durante el primer semestre del 2017 se reportaron 230 sucesos. En el mismo período, pero de 2018, se registraron 168. ¿Se redujo la violencia? En primera instancia se podría inferir que el año anterior fue más violento que el presente. 

No obstante, hay muchas lecturas que se pueden hacer al respecto. 

Este año, por ejemplo, ha estado exento de las demostraciones públicas y generalizadas de violencia ocurridos entre los meses de abril y mayo del año anterior. 

Sin embargo, esto no es indicativo de tiempos menos violentos. 

“Se pudiera creer que hay menos delitos, pero no es así. Lo que hay es menos información acerca de esos delitos. Los diarios dedican más espacio a asuntos que tienen que ver con política que con delincuencia. Entonces, eso crea allí una estadística incompleta.”, explica Anna María Rondón, criminóloga e investigadora del Observatorio Venezolano de Violencia  Táchira.

Homicidios, robos, sicariatos y, en general, pequeños actos de violencia que no son considerados lo suficiente contundentes para ocupar un espacio en la sección de noticias de un diario, van y vienen como los días, semanas y meses del año. De acuerdo a Rondón, los delitos que lideran los registros en el Táchira, como suele ser usual, son el homicidio y el robo, aunque entre estos dos, el homicidio continúa siendo el más común. “Antes se registraban más lesiones, más riñas, robos y hurtos. Ya la mayoría de los delitos casi en su totalidad, son homicidios”. Homicidios que normalmente están relacionados con hechos como el sicariato (18%, 2018; 21,8%, 2017), el robo (22,2%, 2018; 33,3%, 2017) y el ajuste de cuentas (23,4%, 2018; 11,1%, 2017).

Por otro lado, una de las cifras que llama la atención y sobre la que los últimos años este Observatorio ha hecho hincapié debido a la alza considerable de casos que se han presentado, es la relacionada con la violencia ejercida por los funcionarios de los organismos de seguridad, es decir, miembros de organismos como el CICPC o la FANB como victimarios. El año pasado, 30,8% de los hechos reportados fueron cometidos por este tipo de funcionarios. Este año, el número asciende ligeramente hasta el 39,4%. Estos números que si bien empequeñecen ante las cifras de homicidios llevan a reflexionar sobre el papel de estos entes en materia de protección y garantía de los derechos de los ciudadanos tachirenses. 

En opinión de Rondón, el Estado no está ejerciendo adecuadamente el papel como garante de la seguridad ciudadana ya que está favoreciendo prácticas coercitivas de control social y no preventivas, y por ello, “no le queda más remedio que el control de la criminalidad por medio de neutralizar a los delincuentes con la muerte”, y con esto se desprende, concluye la investigadora, “que hay un fracaso del control social benigno. Tiene la necesidad (el Estado) de aplicar técnicas más agresivas que terminan por socavar los derechos humanos de las personas, derechos que incluso tienen los delincuentes”

Otra de las estadísticas sobre la que es importante detenerse, es la relacionada con el estado actual del proceso. Es decir, qué sucedió cuando se encontró a la víctima, si hay o no una investigación en curso y el estado de la misma, si se detuvo a una o varias personas por el hecho, o si el crimen llegó a tribunales y se dictó la respectiva sentencia, ya que esto es indicativo del estado de salud y transparencia de los sistemas judiciales del país. Según los datos reseñados por diario La Nación y recopilados por OVV Táchira el año pasado en base a 49 hechos, en 71,4% había una actuación policial en curso; en 22,4% de los casos, hubo detención preventiva y solo 2% llegaron a tribunales. No son cifras alentadoras sobre todo si solo hubo procesos sobre 49 casos sobre 230 que acontecieron en ese primer semestre. Pero, en el presente año, con 17 (sobre 168) hechos donde se  reporta información referida al estado de la investigación, hay 64,7% con actuación policial en curso, 29,4% con detención preventiva y 0% de esos hechos han llegado a tribunales.   

En cuanto a qué se puede esperar para lo que resta del año, Rondón explica que es muy difícil y arriesgado predecir cómo evolucionará la situación de la violencia en el Estado. No obstante, considera que posiblemente delitos como el homicidio, el robo, el sicariato y la venganza, seguirán siendo los de mayor incidencia en lo que resta del año.