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Las oportunidades para el delito acechan a los tachirenses

La oscuridad en San Cristóbal ofrece las mejores oportunidades para los delincuentes

María Carolina López
Prensa OVV Táchira

La falta de alumbrado en las calles, ausencia del transporte público, poca presencia de funcionarios de cuerpos de seguridad en la ciudad, son tan solo algunos de esos factores que promueve una ocasión perfecta para que diariamente ocurran crímenes en el estado Táchira.

Aunque los procesos psicológicos, la educación, la crianza o incluso el ámbito que nos rodea, pueden tener como consecuencia la formación de un criminal, el ambiente, la estructura de la ciudad o la falta de ciertos elementos en la misma, influyen para que exista un mayor índice de delitos.

Marcus Felson y Ronald V. Clarke, ambos profesores expertos en el área criminológica, publicaron el artículo La ocasión hace al ladrón: Teoría práctica para la prevención del delito (1998), en el cual explican diversos enfoques de las oportunidades del delito.

Muchos ciudadanos son víctimas de hechos violentos todos los días, especialmente de robos, los cuales si bien pueden ocurrir a cualquier hora, tienden a suceder en horas de la madrugada cuando las personas se dirigen a sus trabajos o a plena luz del día mientras regresan a sus hogares.

Yudith Pastrán, tiene 44 años y es habitante de Capacho Nuevo, municipio Libertad. En lo que va del año 2018 ha sido víctima, en repetidas oportunidades, de robo con lesión. Solo en el mes de septiembre vivió este tipo de acontecimiento en dos oportunidades, el tercer robo en un lapso de mes y medio.

El primer robo, pues fue algo bastante fuerte, porque iba saliendo de mi casa a las 4:42 am para agarrar el transporte para venirme a mi trabajo. A media cuadra de mi casa, bueno, menos de media cuadra, me interceptaron unos muchachos en una moto. Claro, es un susto, algo que tú no te esperas, algo que te quedas… te quedas sorprendido porque no sabes cómo vas a actuar y más cuando ves un revólver. Me llené de muchos nervios. El hombre me arrebató:

– ¡Muéstrame que es lo que tienes! ¡Muéstrame el celular!

– ¡Yo no tengo celular, yo no tengo celular, yo no tengo celular!

Me golpearon, me pegaron por un lado del estómago, me robaron la cartera, me sacaron un revólver y se fueron. Estaban muy a la defensiva, muy groseros, son personas que van a robar, van es a fregar a alguien. Había uno que me decía que no hiciera nada, pero el momento cuando a uno lo roban es una situación demasiado desagradable, que tú ya piensas “me mataron aquí”.

Contarlo es una cosa pero vivir el acontecimiento es muy fuerte porque quedas marcado, quedas con la zozobra. “¿Qué me van a hacer?” piensa uno. Y más cuando tú denuncias, que no eres tomado en cuenta, porque te dicen: “tienes que buscar tres o cuatro personas para que denuncien a la misma persona”. Entonces ¿qué voy a hacer? Si yo estoy denunciando y el malandro sabe que estoy denunciando y sabe la hora a la que salgo todos los días, pues me va a pasar algo. Esa es la zozobra de todos los días.

Fallas los controles sociales

Las denuncias ante los cuerpos de seguridad son cada vez menos frecuente, debido a diversos motivos, entre ellos la desconfianza hacia las instituciones policiales o, como en el caso de la señora Yudith, por temor a represalias por parte de los criminales.

Los funcionarios de seguridad cumplen un rol importante para disminuir las oportunidades de delitos y detener los crímenes que ocurren en una localidad. Al estar ausentes o no realizar de forma acertada sus funciones, existe una percepción de poco control social.

De acuerdo al artículo mencionado anteriormente de los autores británicos Felson y Clarke, este tipo de situación demuestra que los controles sociales se han degradado en la zona y es por ello que los delincuentes, especialmente provenientes del exterior de la localidad, acuden a esta para “tomar el control”.

Para el otro robo habían pasado menos de 20 días. También iba por más arriba de mi casa y fui interceptada también por unos hombres.

Pero, esa vez si robaron a una muchacha y a mí. Fue llegando a la cuadra, salieron unos muchachos de un monte; tres muchachos.

Veníamos cuatro personas a las cuales nos sacaron revólver, nos revisaron, nos sacaron la comida, a los que llevaban comida pues.

A mí me robaron fue el bolso y mi ropa de trabajo. Y fuimos a poner una denuncia.

En la denuncia nos preguntaron si conocíamos a las personas, pero nadie conoce a esas personas porque son gente que viene de otros sectores a robar. Entonces bueno, se puso una denuncia y más nada porque como no existe ya en el barrio lo que llamaban los “grupos de protección comunitarios” tampoco, eso lo quitaron por las agresiones que recibieron la gente. Ahora la gente no quiere denunciar.

Victima frecuente

De acuerdo al libro Victimización Repetida y sus Implicaciones para la Prevención de Graham Farrell y Ken Pease (1994), las personas que han sido víctimas de un delito una vez, corren un riesgo mayor de volver a serlo. De esa misma manera, han demostrado que se pueden evitar nuevos delitos si los esfuerzos preventivos se centran en quienes ya han sido victimizados una primera vez.

Farrell y Pease aseguran que la victimización repetida se relaciona con las oportunidades de delito por razones tales como que los objetivos “delictivamente” más oportunos atraen varios ataques, porque los delincuentes que han tenido éxito la primera vez vuelven para repetirlo o porque los delincuentes saben qué tiene la víctima y qué cosas no le quitaron en la primera oportunidad, entre otras razones.

De no emplear las acciones necesarias, aquellos que han sido víctimas de un hecho violento, se vuelven blancos cada vez más oportunos para los delincuentes, generando así un sentimiento de angustia en las víctimas que puede afectarlos a nivel personal y social.

Yo me siento muy insegura, ya uno sale paranoico a la calle. Es que, de hecho, tomo las medidas de ya no quedarme en mi casa para no salir temprano todos los días. Busco alternativas de quedarme en casa de alguien para estar cerca de mi trabajo y no seguir ese recorrido que tenía, porque no puedo cambiar la vía.
Yo sé que una de las cosas que recomiendan es cambiar de vía, cambiar hora de salida, pero no, porque si vives en Capacho y trabajas en San Cristóbal, obligatoriamente tienes que salir a 20 minutos para las 4:00 am, ahorita pues, por el problema del transporte. Entonces ese problema nos hace tomar esa medida, y es más riesgo porque entre más temprano salga, ellos van a estar más escondidos por la oscuridad.

¿Y qué hace la gente? “no llevo celular, no llevo nada de pertenencias caras porque me van a robar”. Pero ahora está el dilema: ¿y si no llevo nada qué me pasa? A muchos los han matado, los golpean y les dicen, “Esto es para que aprendas y lleves algo en el bolsillo”. Entonces ¿qué pasa? Pues, estamos en las manos de Dios. ¿Y dónde está la ley y la policía? ¿Dónde están supuestamente los que protegen a la población? no, no pasa nada, porque no hay.