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Saqueos en el Táchira: entre el hambre y la desconfianza institucional

saqueos primer semestre 1Manuel Roa/ Prensa OVV Táchira

Un camión cava accidentado que trasladaba mercancía hacia San Antonio del Táchira, fue el objetivo de alrededor de 250 personas, que intentaron saquearlo en Capacho, estado Táchira.

Cuatro integrantes de la Policía del estado y dos Guardias Nacionales lesionados fue el saldo que quedó luego de que encapuchados intentaron a toda costa abrir las puertas del camión, y se produjera un enfrentamiento entre estos y las autoridades, quienes se vieron prácticamente rebasados por la cantidad de gente que acudió al sitio con la finalidad de obtener algo de la carga, según información reseñada por el Diario La Nación.

El incidente no fue un hecho habitual en la dinámica delictiva del Táchira, pero marcó el inicio de la llegada de episodios similares a los titulares de prensa de la región.

Tan sólo 11 días después, el lunes 24 de mayo, se reportó otro evento similar, pero esta vez no fue tan solo un intento. Un galpón, con azúcar almacenada, fue saqueado, en Barrancas, una zona industrial del municipio Cárdenas, con gran actividad comercial.
Pero allí no terminó el incidente, durante la noche de ese lunes y la madrugada del martes, también fueron saqueados en la zona una gandola con arroz y un establecimiento comercial llamado La Principal.

Para Edilia de León, vecina de Barrancas, este tipo de hechos son consecuencia lógica de todo lo que está pasando en Venezuela, “hay rabia en la comunidad, hay tristeza, hay una serie de sentimientos encontrados que nos animan a la violencia, yo no quisiera que así sucediera pero el pueblo es el pueblo, y en algún momento va a manifestar su necesidad, hay hambre, oyera los cuentos que se echan en las colas, yo ya he visto rostros con hambre”.

Con el cierre de mayo no terminaron estos episodios. Apenas corría el sexto día del mes de junio, cuando se reseñó la primera víctima fatal producto de los disturbios que se registraron en el barrio Bolivariano, en la Troncal 5, luego de otro intento de saqueo, esta vez a un vehículo de la empresa Carnes de Venezuela en el que también resultó lesionado un adolescente de 13 años.

La víctima fatal fue una mujer de 42 años, quien murió luego de ser herida de perdigón por funcionarios policiales, sin estar involucrada en el intento de saqueo, como lo explicó Carmen Rosa Acevedo, suegra de la víctima: “responsabilizo al gobernador por la muerte de mi nuera. Ella no estaba en el saqueo. No hemos recibido explicación del gobierno regional. La policía gritaba que si le tocaban los galpones del gobernador y de la familia, la orden era echar plomo a los que consiguieran, que los metieran presos y los que estaban cerca que los mataran”, manifestó la también habitante de la zona.

Hambre y desconfianza
Para el politólogo y profesor de la Universidad Católica del Táchira, Wolfgang Rojas, el hambre mencionada por Edilia León y la desconfianza en las instituciones expresada en las palabras de Carmen Acevedo, son variables que junto al discurso oficial, se deben atender si se quiere comprender a profundidad esta ola de saqueos en la región.

Sin embargo, las autoridades regionales parecieran simplificar los hechos al dibujar estos eventos como actos planificados por la oposición venezolana. Para el gobernador del estado Táchira, José Gregorio Vielma Mora, “los disturbios presentados en la entidad son actos vandálicos planificados”. Aseguró que las tomas de gandolas y de mercados populares forman parte de un plan desestabilizador para generar caos y violencia alrededor de la crisis en la distribución y abastecimiento de alimentos, en entrevista dada a Noticias 24.

El tema resulta mucho más complejo para los especialistas. Roberto Briceño León, sociólogo y director del Observatorio Venezolano de Violencia, explica que “el saqueo no se puede ver sólo como un acto delincuencial. Los criminales se valen de la población que protesta y se molesta porque no tiene comida en su casa aun teniendo dinero en el bolsillo. Estamos en un nivel de sobrevivencia y esta es una lucha descarnada. Ese es el comportamiento del ser humano y del animal que tiene que garantizar la comida a la familia y los hijos”.

Por su parte Wolfgang Rojas explica que el tema del hambre en Venezuela no es un mito social, “según cifras dadas por estudios hechos por las principales universidades del país, la pobreza en Venezuela está llegando al rango del 77 %, el 13 % de los venezolanos se acuesta habiendo comido dos o menos veces por día, y el 87 % señala que los ingresos no le dan para cubrir su dieta básica”, explicó.

Para el politólogo el factor institucional, debe ser prioritario en el análisis. “El venezolano convive con un estado que no le genera confianza, que no cumple su papel de garante de los derechos sociales, civiles y políticos. Civiles en términos  que es un gobierno que cercena la libertad, persigue la disidencia; políticos porque en esta crisis no permite las salidas constitucionales como podría ser el revocatorio; y  en términos sociales porque obviamente principios establecidos en la Constitución como el de la soberanía alimentaria, hoy el gobierno no los puedo cumplir”, explicó.

La desconfianza institucional de la población tachirense alcanza 60 %, según el documento número 6 del Observatorio Social del Estado Táchira, porcentaje similar al de la percepción de corrupción.

Sin temor a la ley
El discurso que sale desde el gobierno, es la tercera variable importante a atender para Rojas, “el gobierno siempre ha estado empeñado en dibujar una supuesta guerra económica y acusa a la empresa privada de acaparar y especular, es decir de dominar a la población mediante el control de los medios de producción y de distribución de los alimentos, acusándolos prácticamente del hambre que pasa el pueblo, pero por otro lado la gente tiene la sensación de que el gobierno no hace absolutamente nada, esto genera un cortocircuito en la población, lo que termina llevándola al desconocimiento de la ley”.

“Ante el drama de la crisis, y el tamaño de las necesidades, el venezolano se encuentra en un estado de sobrevivencia en el que el desconocimiento de la ley no genera ningún temor”, enfatizó el profesor Wolfgang Rojas.