Prensa OVV Lara

Entre enero y septiembre de 2022 ocurrieron 21 suicidios en el estado Lara. El 62% correspondieron a hombres y el 38% a mujeres, y en todos los casos, fueron personas de edades variadas, entre los 17 y 93 años. Las formas de violencia autoinfligida fueron asfixia mecánica por ahorcamiento, salto al vacío, uso de armas de fuego y sustancias venenosas. Los hechos ocurrieron en los municipios Torres, Iribarren, Palavecino, Jiménez y Crespo.

Estos datos forman parte del registro anual del Observatorio Venezolano de Violencia Mérida, que lleva la información nacional de este tipo de muertes. El sociólogo Carlos Meléndez Pereira, coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia Lara (OVV Lara), destacó el papel de la organización para abordar las diversas modalidades de violencia en el país, de las cuales el suicidio es una. “Desde hace cinco años se recoge esta información que incluye la revisión y seguimiento periodístico, así como de informantes claves vinculado con la temática”, señaló.

El estado Lara ocupa el séptimo lugar en los casos de suicidio por entidad en Venezuela en lo que va de 2022, con 6,8%. Entre los primeros se encuentran: Mérida 16,4 %; Aragua, 11,1%; Trujillo 8,2 %; Táchira, 7,9%; y Falcón y Zulia, con 7,5% cada uno.

Hay preocupación entre los especialistas de la psicología por el incremento de suicidios en Venezuela. La principal causa es la depresión relacionada con problemas personales. Ghada Richani, psicóloga y docente de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, resalta que se trata de una decisión dolorosa para quien se la inflige a sí mismo y para sus seres cercanos. “Es muy impactante para los familiares y amigos. Ellos también experimentan dudas, incógnitas y hasta culpas, por no haber ayudado a esas personas”, destacó Richani.

En los datos aportados por el OVV, destaca que el 100% de los casos ocurridos en Lara, se deben a problemas de depresión. Este aspecto debe ser evaluado por toda la comunidad y debe ser un signo de alarma, indicó Richani, quien consideró que el Estado, en conjunto con las fuerzas vivas de la sociedad y las familias, deben abordar de manera adecuada la concientización del suicidio como un problema de salud pública.

A juicio de Richani, es significativo que sean mayormente los hombres los que toman la decisión de quitarse la vida. Es necesario, dice, “desmontar la inequidad de género, los estereotipos, los roles de género rígidos y la educación sexual deshumanizante que limita al varón desde su infancia la expresión de sus emociones. Estas actitudes y otras, pueden explicar el mayor número de suicidios en hombres”.

A eso hay que sumar la crisis de la emergencia humanitaria compleja en Venezuela, “hay frustración y sentimiento de minusvalía al no poder responder como hombres proveedores, por lo cual hay que cambiar esta concepción de género y crear políticas que reviertan esta realidad y fomentar un ingreso adecuado”, dijo Richani.

Factores de riesgo y prevención

Entre los mayores factores de riesgo, según la especialista, está el poco acceso de la mayoría de la población a médicos psicólogos y psiquiatras con credenciales. “La escasez y costo de antidepresivos son variables que también acentúan las alteraciones físicas y emocionales de las personas que presentan depresiones, provocando mayor riesgo de suicidio” subrayó la profesora Richani.

No obstante, considera la profesional de la psicología, estos males se pueden mitigar a partir de la construcción de un tejido social que conlleve la dignidad y la autoestima, especialmente entre parejas, familias, espacios laborales, vecinales o comunitarios. Es necesario promover capacidades y proyectos de vida, con desarrollo de habilidades para la productividad, los logros, la sana convivencia y especialmente, la realización personal y colectiva.

También es importante el rol del Estado en crear políticas públicas para dar espacios, libertades y oportunidades psicosocioeconómicas, culturales, legales y diseñar políticas que favorezcan la vida y la salud integral de las personas. “Se ha demostrado que, en contextos de pobreza, privación, inflación y desempleo, se altera la salud mental, proliferan las enfermedades psiquiátricas, y suben los niveles de riesgos de violencia y suicidio”.

Para el coordinador del OVV Lara, el suicidio es un fenómeno social que demanda atención de la sociedad y del Estado, ya que es un problema de salud pública relevante, aunque siga estando rodeado de estigmas y tabús. “Es necesario centrarse y hacer todos los esfuerzos para la prevención a través de un trabajo en conjunto entre autoridades, familiares y comunidad para ofrecer bienestar que permita salvar vidas”, afirmó el sociólogo Carlos Meléndez.