El Estímulo
Alejandro Ramírez Morón

27 de julio, 2022

En 2021 las condiciones impuestas por la pandemia propiciaron un aumento de la violencia intrafamiliar y los femicidios. La tendencia global persiste. Y en Venezuela es un problema no atendido.

El lunes 3 de julio de este año, la ONG Utopix publicó en su web site una información alarmante. Entre enero y mayo se verificaron 97 femicidios en todo el territorio nacional: un promedio de una mujer asesinada por motivos de género cada 37 horas.

El documento citado remarca que desde el Estado no hay propuesta concreta alguna para plantar cara a este drama. Utopix va al detalle: las víctimas oscilaban entre los 16 y los 55 años; los estados con mayor incidencia fueron Miranda, Bolívar, Zulia y Caracas.

Por otra parte, la ONG contó seis casos frustrados en el país y ocho femicidios de venezolanas en el exterior, para ser más concretos en Colombia, Ecuador y Perú.

“Frente a esta realidad debemos visibilizar y darles voz a esas mujeres y niñas que murieron a manos de la violencia femicida exigiendo al Estado venezolano acciones urgentes frente al incremento de la violencia y denunciando la impunidad que ampara muchas veces a estos agresores”, enfatizó Utopix.

El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) dice en su Informe Anual de Violencia 2021 –el más reciente– que “con la pandemia y el confinamiento en los hogares, la violencia de género ha tenido dos graves expresiones; por un lado, entre los meses de enero a septiembre de 2021 pudimos establecer 284 homicidios de mujeres, de los cuales el mayor porcentaje califica como femicidio”.

Luis Izquiel es abogado penalista, profesor de Criminología (UCV) y coautor –junto a Fermín Mármol García– del libro “Revolución de la Muerte: 20 años de Crimen, Violencia e Impunidad en Venezuela” (Editorial Dahbar). Izquiel es –asimismo– experto en temas de seguridad ciudadana.

El Estímulo conversó con el especialista para conocer con precisión cómo se caracteriza el femicidio en cuanto fenómeno, su realidad en Venezuela, y cómo estamos parados en este tema, con respecto a nuestros pares de la región.

–¿Qué es un femicidio? ¿Cómo se caracteriza en cuanto fenómeno?

–Lo primero que hay que señalar es que el femicidio es un delito establecido en nuestra legislación. Se introdujo en el año 2014, en la reforma de la Ley sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de la Violencia.

Allí se señala que el femicidio es aquel asesinato que se comete contra una mujer por odio o desprecio a su condición de mujer. Entonces, no todo asesinato de una mujer es un femicidio. Sólo se considera como tal cuando ocurre por odio o desprecio a la condición de mujer.

En el artículo de esta ley que habla de femicidio se señalan algunas circunstancias que podrían orientar, para determinar si se está, o no, ante un femicidio. Una de esas condiciones es que haya habido tratos crueles, es decir, que el autor del asesinato la haya maltratado previo al femicidio.

También cuando hay violencia sexual se considera femicidio. Y del mismo modo cuando el victimario se haya aprovechado de las debilidades psicológicas, o sentimentales, por las que esté pasando la mujer. Asimismo, cuando el cadáver haya sido exhibido públicamente.

Hay cinco o seis numerales que orientan al fiscal o al juez a la hora de determinar si el homicidio de una mujer es o no femicidio.

–¿Cuáles son las cifras del femicidio en Venezuela?

–Cuando vemos el total de víctimas de homicidio en nuestro país se observa que el grueso son hombres; sobre todo jóvenes entre 16 y 25 años, de las clases más desposeídas. Las mujeres –en términos generales– representan un pequeño porcentaje del total de homicidios en Venezuela. Y esta también es una realidad en el mundo. Acá en Venezuela podría haber entre 3 y 5% de mujeres en los homicidios.

–¿Quiénes suelen ser los autores de los femicidios?

–La mayoría de los femicidios se producen por la pareja de la mujer. Violencia intrafamiliar cuando el marido vive con la esposa, o con la pareja, o también por exparejas que cometen el femicidio por celos, producto de la ruptura de la relación.

–¿Cómo puede ponerse coto a este doloroso drama?

–La ya citada Ley sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de Violencia establece una serie de mecanismos para frenar los ataques hacia una mujer, cuando la misma introduce la denuncia correspondiente ante las autoridades. Hay medidas cautelares contra el victimario, hay la posibilidad de que la mujer sea recibida en un refugio para mujeres, para que salga de la vivienda del agresor.

Pero lamentablemente muchas de esas disposiciones son letra muerta, y cuando la mujer va a interponer la denuncia ante un órgano policial o ante el Ministerio Público a menudo no es atendida de la forma debida. No se pone coto a la agresión de la cual está siendo objeto, las cosas siguen empeorando, hasta que –por desgracia– en algunos casos se produce el femicidio.

Eso es lo que se denomina desde el punto de vista criminológico la “doble victimización”. Es decir, primero la mujer es victimizada por su agresor, y luego es victimizada por el Estado, cuando no es atendida debidamente.

–La ONG Utopix ha verificado un sensible incremento del femicidio en Venezuela. ¿A qué se debe?

–Los homicidios de mujeres son un porcentaje pequeño dentro de los homicidios en Venezuela. Pero si bien esto es cierto, no lo es menos que pareciera que hay un incremento de los casos de femicidio en los últimos dos o tres años.

Yo creo que en esto tuvo mucho que ver la pandemia, porque los casos de violencia intrafamiliar, o de femicidio se incrementaron en el planeta entero. La gente se vio obligada a convivir, durante bastante tiempo la gente no pudo salir prácticamente de sus hogares, muchas familias pasaron por problemas económicos, producto de la paralización por la pandemia.

Y aunque eso no es ninguna justificación para que se produzcan agresiones dentro del hogar, sí explica el incremento que hubo en el planeta y en Venezuela de las agresiones intrafamiliares, entre las cuales la peor manifestación es el femicidio.

Individuos que tenían tendencia hacia la violencia vieron aumentadas esas tendencias con el confinamiento. Y eso se concatena con la falta de funcionamiento de las autoridades policiales y del Ministerio Público. Ante esa inacción, la violencia va en ascenso hasta que se produce el femicidio.

–¿Los refugios que usted menciona realmente funcionan en Venezuela?

–Que yo sepa esos refugios no funcionan y se supone que debe haber al menos uno en cada municipio del país. Yo dudo que existan. Y si existen son muy pocos, y son insuficientes ante la situación de vulnerabilidad que tienen las mujeres en Venezuela. Esa sería otra falla del Estado y la ya citada ley.

–¿Es esa la única ley que hemos tenido en la materia?

–Hubo una Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, que también tenía disposiciones para proteger a la mujer, pero en esa época también ocurría que el instrumento legal se topaba con la inoperancia de las instituciones policiales y del sistema de justicia.

–¿Cómo está Venezuela en cuanto a sus pares de la región en cantidad de femicidios?

–Hay un subregistro enorme porque no todo asesinato de una mujer es un femicidio, como ya dije. Si a una mujer la matan en un robo, o por una bala perdida, no es un femicidio. Quienes se encargan de hacer las estadísticas quizás no discriminan entre una situación y otra.

Pero he estado revisado estadísticas de la Cepal y otros entes donde se señala que los países con mayor tasa de femicidios son: Honduras, El Salvador y República Dominicana. En algunos rankings vi a Venezuela en el top 10, quizás de octavo, y en otros no aparecía.

Aparentemente, no estamos entre los primeros rankings de la región. Cuando Luisa Ortega Díaz era Fiscal General, se señalaba que podría haber en Venezuela un promedio de 300 femicidios por año. Pero cada año puede variar, y en los últimos tiempos no he visto estadísticas oficiales.

Por cada femicidio debe haber muchas mujeres que son golpeadas o agredidas psicológicamente por sus parejas. El femicidio es la máxima expresión, en todo caso.

–¿Cuáles son los países que concentran una mayor tasa de femicidios?

–En Latinoamérica, Brasil y México. Brasil en primer lugar, y luego México. En número. Pero en tasas –que se calculan por cada 100 mil habitantes– Honduras, el Salvador, Guatemala y República Dominicana siempre están en los primeros lugares.

–¿Y en el mundo?

–La peor región es Latinoamérica. Por lo tanto estos países que nombré son los peores. Son países con características de violencia criminal en términos generales, y la mujer entra dentro de esos parámetros.

Pero también en América Latina hay temas culturales: sometimiento de la mujer al hombre, machismo, algunas conductas de violencia del hombre a la mujer que son permitidas por la sociedad. Esto hace que América Latina sea la peor región del mundo en cuanto femicidio se refiere. A esto, como ya dije, se le añade la falla institucional, lo cual facilita que muchos de estos agresores lleguen impunemente hasta el femicidio.

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