Sumarium
Por: Lissette Da Silva
AP Photo/Ariana Cubillos

13 enero, 2016

(Caracas, Venezuela. Sumarium) – La fecha límite se cumple este viernes y como dicta la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro deberá ante la Asamblea Nacional rendir cuentas de su gestión durante 2015.

Año, donde la crisis que impacta al país se acrecentó de manera vertiginosa y del cual se desconocen los indicadores económicos por el silencio, que se legalizó, del Banco Central de Venezuela (BCV).

Aunque se desconozcan cifras de inflación, escasez, desempleo y crecimiento económico, por mencionar algunas, el ciudadano común sabe que la situación actual es austera y es que no faltan las semanales publicaciones de la prensa que señalan la continua caída de los precios del petróleo, único producto por el cual ingresan divisas a Venezuela.

Pero no es esa la principal causa que alerta la intuición del ciudadano de a pie, la escasez de productos y los altos precios para surtirse con los productos de la cesta básica, son los factores que más afectan a las familias venezolanas.

“No se consigue nada y lo que encuentras está por las nubes”, comenta Mariana De Sousa mientras hace una cola para comprar carne no regulada en un establecimiento en el centro de Caracas.

Por su parte, Antonio Aguiar sale desconsolado de la Botica de Velázquez tras escuchar una vez más la frase “No hay”, y es que este sexagenario ha recorrido por lo menos cuatro farmacias en busca de la insulina que debe colocarse diariamente desde hace 10 años.

Explicaciones al “no hay” y “no se consigue” son las que requiere hoy el pueblo venezolano, a un año de que Nicolás Maduro adelantara frente al Parlamento venezolano que en 2015 realizaría la inversión de Bs. 1448.998 millones destinados a la distribución de alimentos y productos fundamentales.

Además de aprobar un plan de divisas, a Bs. 6,30 por dólar, por 8.109 millones de dólares para la inversión alimentaria y productos fundamentales.

Divisas que no fueron liquidadas a las empresas productoras, o en el mejor de los casos fueron liquidadas de forma tardía, hecho que se reflejó en los inventarios, así como en la dramática caída de las importaciones.

“No había razones para matar a mi hijo”

“No había razones para matar a mi hijo”, este es el clamor de la madre de José Omar Delgado Tobías, un joven mecánico de 20 años que fue asesinado durante un tiroteo en el estado Trujillo.

Así como la madre de José Omar, muchas son las familias que piden justicia frente al dolor de perder a un ser querido en manos del hampa en Venezuela.

Y es que en 2015 José Omar formó parte de una interminable y alarmante lista de 27.875 personas que murieron de manera violenta en los 365 días del año, según data del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV).

Venezuela cerró 2015 con una tasa de 90 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, una cifra “histórica” que lo convierte en el país sin conflicto bélico más violento del mundo.

Ni pronunciamientos oficiales ni palabras de consuelo, han salido de las bocas del círculo que conforma el Ejecutivo Nacional, mucho menos del presidente Maduro y su ministro de Interior, Justicia y Paz, Gustavo González López, quien juró en mayo pasado que los índices de delincuencia en el país estaban disminuyendo.

Luego de más de 20 planes de seguridad en los 17 años que tiene el chavismo en el poder, fue creado y lanzado el Operativo de Liberación del Pueblo (OLP).

Plan que persigue, como los demás, una limpieza del hampa en el territorio nacional y acabar con el principal dolor de cabeza de los venezolanos.

El cuestionamiento esta vez es ¿quién responderá por los más de 27.000 ciudadanos muertos?

2015, se destapa la corrupción

En los últimos años del mandato de Hugo Chávez, la nación vivió tiempos de bonanza petrolera. Mientras en otros países la crisis global hacía estragos en la economía, en Venezuela los elevados precios del petróleo servían como colchón para erradas políticas económicas y despilfarros.

De esa bonanza, hoy no queda más que las innumerables investigaciones y acusaciones, en gran parte ligados al Gobierno rojo, por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Casos como el Banco Suizo HSBC, donde al menos 1.138 clientes venezolanos mantuvieron la cantidad de 14.800 millones de dólares y el Banco D’Andorra donde se señalan a funcionarios venezolanos quienes habrían desviado 4.200 millones de dólares por el blanqueo de capitales, no han sido esclarecidos por el Jefe de Estado quien en 2013 pidió una Ley Habilitante para “exterminar” con la corrupción en el país.

Asimismo, aún se desconoce quiénes son los responsables de los 200 millones de dólares “robados” y resguardados en cuentas en Estados Unidos, tal y como lo denunciaba el ministro de Planificación de Chávez, Jorge Giordani hace escasamente un mes.

Casos como estos colmaron la prensa en 2015, un año donde el venezolano tuvo que disminuir de manera obligatoria su calidad de vida para sobrevivir en un país donde impera la corrupción y se necesita de manera urgente para reimpulsar la producción nacional, al menos los 25.000 millones de dólares sustraídos de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).

Entre las largas colas y el escaso dinero en el bolsillo, el venezolano esperará este viernes que el Presidente Nicolás Maduro le responda al pueblo simples interrogantes como: ¿Por qué no hay comida?, ¿por qué el sueldo no alcanza? o sencillamente ¿por qué ha sido víctima del hampa?

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