El Universal
Francisco Olivares

26 de enero de 2014

De 107.000 muertes violentas ocurridas entre 1999 y 2008, 85.489 quedaron sin detenidos. A juicio de Roberto Briceño León la impunidad ha sido uno de los efectos fundamentales del “quiebre institucional y de valores”.

Las causas fundamentales del incremento en la violencia que se registra en Venezuela a partir de la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999 las encuentra el investigador Roberto Briceño León en un quiebre institucional de las normas de convivencia y de valores, promovido desde el Gobierno, que redujo la acción represiva contra el delincuente, justificó manifestaciones de violencia y con ello promovió la impunidad. Tal conducta “subversiva” generada desde el Gobierno estaba conducida por una motivación política e ideológica y la necesidad de permanecer en el poder, que interpretó la violencia como parte de “la lucha de clases” y asumió una postura de “no represión” a un mal que ahora parece incontrolable.

Eventos como el poder que muestran los “pranes” desde los centros penitenciarios, la exposición pública de sus armas en redes sociales, la impunidad con que operan los colectivos armados y bandas, quienes igualmente exponen su poder armado públicamente, las invasiones de propiedades con el auspicio de funcionarios públicos y la FANB, son parte de la ruptura.

Desde el Gobierno, este fenómeno de violencia le fue atribuido a la herencia del modelo capitalista, a la pobreza y a la influencia de los medios de comunicación y del imperialismo.

El estudio “Violencia e Institucionalidad” realizado por un equipo de investigadores del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) muestra a través de los índices de violencia, cómo Venezuela, a pesar de los grandes ingresos petroleros que permitieron aplicar políticas sociales hacia los sectores más pobres, se convirtió en uno de los países con más violencia, mientras sus vecinos redujeron significativamente la inseguridad, aún careciendo de la riqueza petrolera venezolana. ¿Qué se hizo mal?

En dónde estamos

Es un hecho que Venezuela ocupa los primeros lugares en índices de violencia en el mundo. Y también es irrefutable que a partir de 1998 el ascenso de la violencia ha sido sostenido, año tras año hasta 2013.

Los primeros 15 días de enero fueron particularmente violentos con 190 cuerpos ingresados a la Morgue de Bello Monte y con dramáticos sucesos como el enfrentamiento de dos colectivos durante 45 minutos en Cotiza o el asesinato de Mónica Spear y su esposo.

La conmoción generada por este último crimen ha obligado al Gobierno a reaccionar convocando al diálogo y ofreciendo nuevos planes, adicionales a los 22 que se han llevado a cabo en los 15 años de Gobierno socialista.

De la negación de la violencia que imperó en tiempos de Chávez, por primera ésta se reconoce, pero al mismo tiempo se escurre la responsabilidad hacia factores distintos al Gobierno.

El diputado Darío Vivas admite que: “tal vez reaccionamos muy tarde a la inseguridad” pero observa que el fenómeno ha sido sobredimensionado a través de los medios de comunicación, “que en lugar de contribuir a trabajar en función de los valores de la sociedad, han convertido la violencia en un negocio”. Vivas sigue el discurso emitido con por el presidente Nicolás Maduro cuando señaló a las telenovelas como responsables de la violencia por lo que otros ministros han advertido que se tomarán medidas sobren los contenidos en la programación de los medios televisivos.

Sobre las cifras

El año 2013 se registraron 24.763 muertes violentas en el país, para una tasa récord, de 79 fallecidos cada 100 mil habitantes.

Es de aclarar que esta cifra, proporcionada por el OVV, contempla muertes distintas a causas posibles como enfermedades, accidentes de tránsito o suicidios. Sólo se incluyen: homicidios, resistencia a la autoridad, enfrentamientos entre bandas o averiguaciones por muerte.

En 1998 se cometieron en Venezuela 4.550 homicidios, para una tasa de 19 homicidios cada 100 mil habitantes, estando a la par de países vecinos como Brasil y México en la mitad de la escala en Latinoamérica. 14 años después Venezuela despunta con 79 cada 100 mil habitantes mientras Brasil se mantiene con promedio de 25.

Colombia, uno de los países con mayor violencia en el continente, en 2001 registró la extraordinaria cifra de 27.840 homicidios y en 2011 había logrado reducirlos a 13.520 casos (OVV). De 63 cada 100 mil, redujo su índice a 32.

En el primer año de Gobierno de Hugo Chávez se produce un salto muy grande en el índice de violencia al pasar a 5.968 muertes, con 1.421 más que el años anterior, sin que algún evento extraordinario justificara ese incremento. Esa tendencia no se detuvo.

Cabe señalar que el Plan Misión a Toda Vida, reconoce 50 homicidios cada 100 mil habitantes para el año 2012. Allí se descartan algunos segmentos como resistencia a la autoridad y situaciones en averiguación.

Por qué la violencia

Sostiene el director del OVV, que a partir de 1999 se comenzaron a quebrar acuerdos básicos en la relación social, regidos por instituciones. “No se destruyeron solos”, enfatiza el especialista.

“Hubo una voluntad de destruir las bases morales de la sociedad, las normativas y los organismos que regían ese acuerdo, es decir, los poderes alternos. Sabían lo que hacían en función de mantenerse en el poder, pero no pensaron en los efectos de esa acción”.

Recuerda el investigador que en los primeros años de Chávez, cuando el OVV comenzó a estudiar a fondo el problema de la violencia, los funcionarios buscaban una explicación del por qué el aumento de la violencia. No comprendían por qué, si les estaban dando dinero, recursos, ayudas, generando inclusión con las misiones, seguían aumentando los índices de violencia.

Briceño identifica dos componentes en el incremento de la violencia: “Lo que se dejó de hacer y lo que se hizo mal”.

Punto esencial en lo que se dejó de hacer fue: “no actuar, no reprimir”. Eso fue una decisión temprana de Chávez. “No vamos a actuar, no vamos a reprimir”. Se temía a los abusos policiales, muy denunciados en la cuarta República, y se consideraba que la violencia era parte de la lucha de clases, el despertar de la lucha de clases. Concepto que nació con aquella frase de Chávez en la que justificaba el robo si era por hambre. ¿Qué estaba haciendo Chávez? fomentando la lucha de clases.

Con tal visión, Chávez estaba incentivando que la violencia podía ser justificada en determinadas circunstancias por que era legítima. Y ese pensamiento sigue vigente en el chavismo. Ya en el Gobierno, intervenir las policías, desarmarlas y cambiarlas, tenía el propósito de romper con poderes alternos. El poder armado de las policías, de las FAN, la empresa privada, el TSJ, es decir todos los poderes alternos a la revolución. Había que acabarlos para luego transformarlos.

La impunidad

No actuar, quebrar la independencia de los poderes y ponerlos al servicio de la revolución, generó la impunidad que hoy se refleja en las cifras de criminalidad. En 1998 por cada 100 homicidios había 118 detenidos y a partir de 2006, por cada 100 homicidios se produjeron apenas 8 detenciones. Sumando los primeros 10 años con el chavismo en el poder, de 107.044 mil homicidios, hubo 21.555 detenciones, lo que deja 85.489 casos de impunidad acumulados.

Al atribuir al capitalismo, a los medios, a la pobreza y la desigualdad el tema de la violencia, las acciones que debían tomarse eran fundamentalmente de política social, lo que para el Gobierno eso se ha hecho bien.

Lo que se hizo mal

Para los investigadores del OVV una influencia esencial ha sido el “elogio a la violencia” como un medio legítimo para alcanzar fines. El elogio a los violentos, como figuras moldeadoras de la vida social, como El Ché Guevara, cuya imagen está en todas las oficinas públicas.

El 3 de marzo de 2008 Hugo Chávez desde su programa Aló Presidente guardó un minuto de silencio por la muerte de jefe de las FARC Raúl Reyes señalando que el ataque al campamento del jefe guerrillero fue un asesinato del Gobierno de Colombia.

Un elogio a la violencia también es la consigna patria socialismo o muerte. Qué era decir esta revolución es pacífica pero armada.

Otro aspecto que destaca Briceño es la propaganda que enfatiza la deshumanización del otro, del enemigo. El enemigo pierde su carácter humano y se le condena a la destrucción. Entonces el enemigo es un objetivo a destruir y no un adversario. Se entra en la lógica de la guerra, no de la convivencia. La forma de hacer política, fundada en la imposición de la mayoría y no en el respeto de la minoría, fue un cambio sustancial con el chavismo. Una sociedad inclusiva considera a la minoría, como ocurría en la distribución del poder durante la democracia.