Prensa OVV Bolívar

Una de las víctimas reportó a través de un usuario anónimo de Twitter que después de enviar fotos íntimas de las mujeres, los integrantes del grupo compartían el perfil de las muchachas en redes sociales además de sus números de contacto y demás información personal.

El confinamiento impuesto por la pandemia de COVID-19 provocó un aumento de incidencia de distintas formas de violencia, esta vez a través de plataformas digitales.

El patrón permanece como una herencia del confinamiento profundizado por la falta de políticas públicas que prevengan su incidencia, tal como ha denunciado el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), y demás Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Uno de los hechos que impactó recientemente a la opinión pública ocurrió el pasado 16 de junio, cuando cinco mujeres -víctimas directas e indirectas- denunciaron ante la Fiscalía de Puerto Ordaz, estado Bolívar, que un grupo de hombres creó un canal de la aplicación de mensajería Telegram, para filtrar contenido íntimo sexual y privado de mujeres, ya sean sus parejas, exparejas, conocidas o amigas.

Una de las víctimas reportó a través de un usuario anónimo de Twitter que después de enviar fotos íntimas de las mujeres, los integrantes del grupo compartían el perfil de las muchachas en redes sociales además de sus números de contacto y demás información personal.

Robnny Gutiérrez, abogado que lleva la causa, informó a la prensa local que el hecho puede calificarse como delito de pornografía, asociación para delinquir, violación de la privacidad, revelación indebida de información de carácter personal, violencia psicológica, acoso u hostigamiento y violencia informática. Todo ello en el marco de violencia de género.

Este tipo de asociaciones amenazan la integridad física y psicológica de mujeres, niñas, niños y adolescentes. Gutiérrez informó que, aunque la mayoría de las personas que integran el grupo de Telegram son de Puerto Ordaz, las investigaciones sugieren que hay miembros ubicados en otros estados del país, por lo que el alcance de esta red puede ser más amplio.

Como estrategia, los responsables del grupo suelen cambiar el nombre y la foto del perfil del mismo, para garantizar que permanezca en el tiempo.

“El impacto psicológico frente a la difusión de contenido personal se convierte en un obstáculo para la exposición del caso”, declaró el abogado en entrevista con el medio regional Correo del Caroní.

El pasado 4 de julio, la Fiscalía Décimo Sexta del Ministerio Público en Puerto Ordaz ordenó el inicio de la investigación y designó a un cuerpo policial para emprender las averiguaciones correspondientes.

Una vía de captación para trata de personas

Bolívar es una de las tres regiones del país que constituye un punto de salida hacia destinos internacionales que, debido a falta de control fronterizo, lo hace la plataforma predilecta de redes de trata de personas que ven en esta posición geográfica ventajas para el traslado de víctimas de explotación sexual y laboral a otros destinos nacionales e internacionales, así lo ha advertido el Observatorio Venezolano de Violencia.

La mayoría (75%) de las víctimas de redes de trata de persona son mujeres y adolescentes, de acuerdo con información suministrada por Eumelis Moya, coordinadora del OVV en Bolívar. La vinculación de este delito con las redes de pornografía en plataformas digitales (como el caso de Telegram) es el hecho de que pueden ser una vía para la captación y rapto de mujeres, considerando que, además de compartir contenido sexual se comparten los datos personales de las víctimas.

La organización ha registrado varios casos de rapto de mujeres con fines de explotación sexual, así como el desmantelamiento de redes de trata y de producción de contenido sexual.

En entrevista con Radio Fe y Alegría, Mariangela Petrizzo, integrante del Colegio Mujeres Activistas por el Software Libre declaró que con la pandemia por COVID-19 se hizo más presente la violencia de género digital. Destacó que la violencia digital es un paso previo para otros tipos de violencia.