Prensa OVV Trujillo

Durante el primer semestre de 2022, el estado Trujillo registró, en cifras absolutas, un total de 28 muertes violentas, de las cuales 21 fueron resultado de homicidios intencionales y 7 fueron por violencia policial.

Estos datos se desprende de la revisión de medios de comunicación regionales realizada por el Observatorio Venezolano de Violencia en Trujillo (OVV Trujillo), que evidencian una disminución de 35% de las muertes violentas y una reducción del 8.33% del total de hechos violentos, con respecto al mismo período de 2021.

En esa comparación semestral, el número de homicidios se incrementó a 21 víctimas lo que representa un aumento de 9,5% en contraste con las muertes por intervención policial que disminuyeron en un 66,66%. En el primer semestre del 2022, se contabilizaron 7 casos versus 21 que se contabilizaron durante el primer semestre del 2021.

Para Johny Humbría, coordinador del OVV Trujillo, los datos obtenidos del monitoreo de prensa, son los únicos disponibles públicamente para realizar un análisis comparativo del comportamiento de la violencia en un mismo período entre los años 2021 y 2022, refiriéndose al primer semestre de cada año. Esto, porque las autoridades venezolanas, no publican datos oficiales sobre homicidios y otras modalidades de violencia. De allí que una de las hipótesis que se siguen manejando desde el OVV, es que, entre la migración de venezolanos, muchos han sido los delincuentes que también han salido del país. Tal como lo ha señalado el profesor Roberto Briceño León, en los informes anuales del OVV, cuando aborda elementos propios de la contracción de la economía como un elemento inhibidor de los homicidios: “La destrucción generalizada de la actividad económica y el empobrecimiento del país han reducido drásticamente las oportunidades para el crimen… el crimen siempre se adapta a la realidad social”, ha dicho el coordinador nacional del OVV.

Homicidios

El homicidio intencional fue el delito más grave registrado en la entidad durante el primer semestre, representando 75% de las muertes fatales. El 100% de las víctimas fueron hombres en edades comprendidas entre los 24 y 70 años.

Los municipios La Ceiba y Andrés Bello, ubicados en la zona panamericana del estado Trujillo se mantienen con el mayor índice de violencia de esta región andina. Así lo evidencia el número de asesinatos registrados entre enero y junio de 2022 donde La Ceiba ocupa el primer lugar con 8 (38%) víctimas; en segundo lugar se ubica Andrés Bello con 4 (19%) muertes; seguidos de Valera con 3 (14%), Boconó con 2 (9,52%) y Miranda, Motatán, Sucre y Trujillo con 1 (4,76%) víctima cada uno.

Entre los hechos destacados esta la muerte de dos hombres en el sector El Paraíso en el municipio Sucre, quienes el pasado 25 de marzo fueron sacados a la fuerza de sus viviendas por sujetos armados y luego aparecieron sin vida. Uno de las víctimas de nombre Eduardo Castillo fue hallado con heridas punzo penetrantes y el otro, Hercilio Saavedra, fue localizado con varios impactos de bala.

Con un modus operandi similar, el 11 de abril dos hombres identificados como Alfonso Pineda y Luis Gabriel Terán, fueron sacados de sus casas para posteriormente propinarles varios disparos hasta causarles la muerte. El hecho ocurrió en la parroquia Tres de Febrero del municipio La Ceiba.

Para el coordinador del OVV Trujillo, el hecho que los índices de violencia del primer semestre del 2022 hayan disminuido con relación al primer semestre del 2021, sigue contrastando con el aumento de la pobreza en la entidad, el acrecentamiento de los delitos y la percepción de la población sobre este flagelo social. “Esto tiene muchas lecturas y conjeturas, que da pie a un amplio abanico de análisis interpretativos con relación a la violencia, debido entre otros aspectos, a la limitación en el acceso y la calidad de las fuentes de información. De allí que no podemos concluir sobre causales lineales, sin embargo, el manejo estadístico de los datos que monitoreamos, nos permiten hacer hipótesis sobre las causas del aumento y/o disminución de los hechos violentos en la entidad, con criterios científicos que permitan llamar la atención de las autoridades gubernamentales responsables de las políticas, planes y/o acciones preventivas del delito. Esto, coadyuvaría a orientar políticas públicas en pro de la ecuanimidad y la mejora de las condiciones de vida de la población trujillana”.